PLANTAS MÁGICAS: HIERBA DE SAN JUAN

Su nombre científico es Hypericum perforatum. También la conocemos como Hierba de San Juan (basado en la leyenda que hace referencia a la decapitación de San Juan Bautista), Hipérico (de Helios Hyperion, ‘Sol en lo más alto’  Dios del Sol para los griegos. En algunos textos mitológicos aparece Helios e Hyperion como dioses diferentes) o Corazoncillo, entre otros.

De la familia de las gutíferas, alcanza hasta un metro de altura y es amante de los lugares próximos a los humanos por eso crece, entre Junio y Septiembre, en los bordes de los caminos, además de encontrarla en campos abandonados soleados, entre la maleza y las zarzas. Los tallos ramificados poseen hojas alternas que miradas al trasluz, y debido a las glándulas de aceite (que absorben la luz solar y estelar), parecen “perforadas”, de ahí su nombre botánico. Las flores son de color amarillo vivo de cinco pétalos, con diminutos puntos negros y numerosos estambres. La parte de la planta que se utiliza para cosmética y como remedio natural son las sumidades floridas. Se recolecta sin arrancar la planta, de forma que siempre pueda continuar su reproducción.

Médicos antiguos como Hipócrates, Plinio el Viejo, Dioscórides o Galeno ya conocían las virtudes de esa planta: cicatrizante, antiséptico, somnífero y antibacteriano. Es el mejor antidepresivo natural por su carga solar tan potente, es como la luz en la oscuridad más profunda, de ahí su efecto beneficioso para esta enfermedad. Está recomendada para tratar heridas internas y externas: ulceraciones, quemaduras producidas por la acción del sol, eritemas, contusiones, calambres musculares, varices, neuralgias, trastornos del sueño y tensión nerviosa. Contiene aceite esencial, tanino, flavonoides, hipericina (produce fotosensibilidad), hiperósido, rutina y quercetol.

Sus propiedades mágicas alcanzan su plenitud durante el solsticio de verano, cuando está en el apogeo de su floración. Es una de las plantas que forman el caldero mágico de la noche de San Juan.

Los griegos creían que su aroma alejaba a los malos espíritus y apariciones, creencia que persistió a lo largo de la Edad Media. Se quemaba en la casa donde se pensaba que había entrado el demonio; con el nombre de “fuga demonum” (el azote del demonio) se utilizó en exorcismos por sus virtudes cabalísiticas. De forma preventiva, se colgaban ramilletes de Hierba de San Juan en las ventanas del hogar para que las brujas y los magos con malas intenciones no pudieran entrar, así como sus maleficios.

© 2013. Todos los derechos reservados por Maka. "Hierba de San Juan".

© 2013. Todos los derechos reservados por Maka. “Hierba de San Juan”.

 

Maka

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