Botellas Bellarmine

El propósito inicial de las “botellas de bruja” era protegerse de los ataques malignos de las brujas y de los espíritus. Esta tradición es originaria de Gran Bretaña y los colonos que emigraron la llevaron hasta América. Las botellas Bellarmine, o Bellaminos, tenían una característica destacada: es una representación de un rostro barbudo (Bartmankrüge o Bearman Jugs). Este rostro es una caricaturización de la faz del cardenal Belarmino, uno de los líderes de la Contrarreforma e inquisidor conocido con el sobrenombre de “El martillo de los herejes”. Este cardenal dirigió entre otros el proceso inquisitorial que llevó a Giordano Bruno a la hoguera, y el que hizo que Galileo se retractara públicamente de sus teorías astronómicas.

La primera mención conocida de este tipo de botella data del s. XVII. Joseph Blagrave dice en “Astrological Practice of Physick” (1671):  “Otra manera [de tratar a alguien embrujado] es recoger orina del paciente, en una botella, poner en ella tres clavos o agujas con un poco de sal blanca, y mantener esa orina siempre caliente. Si dejas esa botella tal cual va a poner en peligro la vida de la bruja, ya que impedirá que orine.”

Estas botellas sirven de señuelo para que cualquier energía o magia negativa (mal de ojo, enfermedades, envidias) que sea enviada hacia ti se derive a la botella. Se fabricaba cuando alguien creía que había sido hechizado, para devolver la maldición a quien la había causado.

En Cornwall hay un documento del s. XVIII que describe cómo hacer una botella de bruja, para que “ningún enemigo tenga poder sobre ti”. Se fabricaba en Luna Menguante y en ellas se introducían clavos y alfileres, sangre propia, mechones de cabello, recortes de uña, un pellizco de sal, fieltro y orina. Una vez acabada era enterrada (o en su defecto, escondida envuelta en tela negra en el fondo de algún armario).

Botella Bellarmine

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Actualmente, siguen utilizándose y sirven tanto para alejar hechizos y maleficios como para atraer cosas a tu vida. La orina se ha sustituido por vinagre o vino, como elemento purificador (que representan a los fluidos corporales), se añadirán clavos y agujas (disipan la energía negativa), hilos enredados (para que las energías negativas se queden atrapados en ellos), hierbas, inciensos, resinas, cera, flores, cenizas, monedas, virutas de madera, etc. Finalmente la botella, de cristal, se sella con cera. En su origen se enterraba en la chimenea, en los muros de las casas o en el suelo. Ahora se entierran en el patio o el jardín, incluso en una maceta. El cuello de la botella siempre hacia abajo y mientras es enterrada se recita alguna oración de protección o de petición.

Se revisa una vez al año y si se ha roto debe ser sustituida.

*** Mi versión de una botella de bruja.
Pincha la imagen para verla en la galería ‘Coven’ de mi página web “Encuadres de Ligeia Eterna”.

 Maka

 

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