Plantas mágicas: Saúco

El Saúco (Sambucus nigra), de la familia de las Adoxáceas, puede alcanzar los ocho metros de altura. Es cultivado en jardines y huertos por sus propiedades medicinales. Crece silvestre en las proximidades de zonas habitadas, bosques frondosos, malezas y vertederos. De tallos rugosos y grisáceos, sus hojas tienen forma de óvalo, son de color verde oscuro, y están agrupadas de 5 a 7 folíolos. Las flores se aglomeran en densas inflorescencias de color blanco-beige, caracterizadas por su agradable olor dulzón, son uno de los componentes de las infusiones cíclicas, las cuales se utilizan para armonizar las hormonas del ciclo menstrual.

El Saúco es uno de los árboles mágicos de la cultura europea pues se creía que las hadas y elfos habitaban en él y por eso los campesinos no se acercaban a este árbol al caer la noche.

Para los druidas era sagrado. Bendecían las uniones de parejas bajo este árbol y era costumbre presentar a los recién nacidos ante el saúco para que la Diosa Madre les considerase respetuosos con las criaturas del bosque y les otorgase sus bendiciones. Los celtas lo plantaban junto a sus tumbas y se creía que si el árbol florecía, el alma de la persona que se hallaba enterrada bajo él se encontraría feliz en el otro lado. Con las bayas hacían un vino considerado como el último regalo sagrado de la Madre Tierra, que únicamente podía ser bebido por los iniciados, que producía poderosas alucinaciones y se utilizaba durante ceremonias destinadas a la adivinación. Éste se vertía también sobre los lugares sagrados y las víctimas de los sacrificios de sangre lo bebían para poder regenerar el cuerpo y el espíritu una vez llegados hasta los dioses. Su madera era utilizada para hacer el fuego en los solsticios y únicamente podía recogerse en dos ocasiones del año: En la primera luna Nueva de Agosto o la misma luna de Octubre.
En Irlanda los palos de las escobas de las brujas eran de saúco y en las fachadas de sus casas ponen saúco para protegerse de las tormentas.

Da mala suerte cortar o dañar un Sáuco viejo. Se decía que la persona que talaba un saúco podía quedarse ciega, perder a sus hijos o ver como enfermaba su ganado. Algunas leyendas centroeuropeas aseguraban que debajo de cada saúco vive una venerable anciana a la cual debe pedirse permiso para cortar el árbol. En Alemania, antes de arrancar una rama de Saúco, se pronunciaba por tres veces la frase: “Dame un poco de tu madera y yo te daré de la mía cuando crezca en el bosque.” Después se escupía tres veces.

En la Península Ibérica, principalmente en el norte, estos árboles tuvieron muchas aplicaciones mágicas, entre ellas, proteger del mal de ojo. Estaba también muy extendida la costumbre de llevar una ramita de Saúco en el bolsillo, para librarse del “mal de ojo” y todo tipo de influencias negativas. Esta misma creencia llevó a colgar de los dinteles de las puertas y ventanas, hojas de saúco para evitar los encantamientos y las influencias malignas de las brujas. En Cataluña se le considera el “bon arbre”, es decir, el buen árbol; y se plantaba en las cercanías de los hogares por sus efectos saludables y protectores. En Asturias y Galicia cortaban las flores de saúco la noche de San Juan y las colgaban de las ventanas para que esa noche recibieran la bendición de San Juan.

La flor del Saúco, madre, ya la tengo recogida del sereno de San Juan que sirve de medicina”.

(Cabal, C. 1925, 202). Cantiga popular asturiana de principios del siglo XX que recoge la práctica de esta tradición.

Griegos y romanos fabricaban flautas con sus tallos huecos, y con su dura madera hacían instrumentos de cuerda; la música de estos instrumentos expulsan malos espíritus y malos pensamientos.

Paracelso, en Las plantas mágicas, dice: “Las propiedades curativas de esta planta, serán mucho más eficaces si se recolecta un poco antes de la luna nueva, en Octubre. La raíz debe dividirse en nueve pedazos. Para las operaciones mágicas debe recolectarse bajo el signo de Leo”. Pío Font Quer, en Plantas medicinales, recoge también algunas de las virtudes mágicas del Saúco: “El empleo de la ruda (…) desde Provenza hasta Finisterre para alejar a los sapos de la salvia, fue sustituido en Galicia por el del Saúco, de semejante gravedad en el olor.”

Tal vez la magia más importante del Saúco está en el elixir que se hace con sus bayas, dejándolas macerar durante siete días de Luna Nueva en una mezcla de alcohol y esencia de eucalipto, y que se utiliza como afrodisíaco de uso externo, haciendo un pequeño masaje en la columna un poco más abajo de la cintura.

Con la entrada del Cristianismo las connotaciones positivas que se le atribuían al Saúco cambiaron y empezaron a considerarlo como un árbol maléfico, propio de brujas y adoradores de Satán. Esto era debido a que, al parecer, este fue el  árbol en el que se colgó Judas, y los leños de la cruz de Jesucristo estaban hechos de la madera de este árbol. Por ello, en algunos lugares a sus frutos se les conocen como Uvas de Bruja.

© 2015. Todos los derechos reservados por Maka RM.

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