Aforismos de Émile Cioran

«El hechizo de la tristeza se parece a las olas invisibles de las aguas muertas.»

© Ligeia eterna, 2020 (autorretrato) © Jennifer Sedano, (edición)

«A medida que los años pasan, decrece el número de seres con quienes puede uno entenderse. Cuando no haya ya nadie a quien dirigirse, seremos al fin tal y como se era antes de sucumbir en un nombre.»

《¿Alguien emplea continuamente la palabra «vida»? Sabed que es un enfermo.》

«Algunos tienen desgracias; otros, obsesiones. ¿Quienes son más dignos de lástima?»

《Aunque pudiera luchar contra un ataque de depresión, ¿en nombre de qué vitalidad me ensañaría con una obsesión que me pertenece, que me precede?. Encontrándome bien, escojo el camino que me place; una vez «tocado», ya no soy yo quién decide: es mi mal. Para los obsesos no existe opción alguna: su obsesión ha elegido ya por ellos. Uno se escoge cuando dispone de virtualidades indiferentes; pero la nitidez de un mal es superior a la diversidad de caminos a elegir. Preguntarse si se es libre o no: bagatela a los ojos de un espíritu a quien arrastran las calorías de sus delirios. Para él, ensalzar la libertad es dar pruebas de una salud indecente.》

«Cuando me paseaba, tarde, por el camino bordeado de árboles, una castaña cayó a mis pies. El ruido que hizo al estallar, el eco que suscitó en mí, y un temblor desproporcionado con respecto a ese ínfimo incidente, me sumergieron en el milagro, en la embriaguez de lo definitivo, como si no hubiera ya más preguntas, sino respuestas. Me sentía ebrio de mil evidencias inesperadas con las que no sabía qué hacer…»

«El día que leí la lista de casi todas las palabras de que dispone el sánscrito para designar al absoluto, comprendí que me había equivocado de camino, de país, de idioma.»

«El deseo de morir era mi interés excluyente; a él le sacrifiqué todo, hasta la muerte.»

《En este «gran dormitorio», como llama un texto taoísta al universo, la pesadilla es la única forma de lucidez.》

《En la Antigüedad, el filósofo que no escribía, pero pensaba, no se exponía al desprecio; desde que nos postramos ante la eficacia, la obra se ha convertido en el absoluto del vulgo; a quienes no producen se les considera «fracasados». Sin embargo, esos «fracasados» habrían sido los sabios de otros tiempos; ellos rehabilitarán nuestra época por no haber dejado trazas en ella.》

《En un mundo sin melancolía los ruiseñores se pondrían a eructar.》

«El hecho de que la vida no tenga ningún sentido es una razón para vivir, la única en realidad.»

《El pesimista debe inventarse cada día nuevas razones de existir: es una víctima del «sentido» de la vida.》

«El orgasmo es un paroxismo; la desesperación, otro. El primero dura un instante; el segundo una vida.»

«El paraíso no era un lugar soportable, de lo contrario el primer hombre se hubiera adaptado a él; este mundo tampoco lo es, ya que en él se añora el paraíso o se da otro por seguro. ¿Qué hacer? ¿Dónde ir? No hagamos nada, no vayamos a ningún sitio, así, sin más.»

《Fuera de la dilatación del yo, fruto de la parálisis general, no existe ningún remedio contra las crisis del abatimiento, contra la asfixia de la nada, contra el horror de no ser más que un alma dentro de un salivazo.》

«Hay noches que ni el más ingenuo torturador podría haber inventado. Sale uno deshecho, estupidizado, perdido. Sin recuerdos ni presentimientos, y sin saber siquiera quién se es. Y entonces es cuando el día parece inútil, y la luz perniciosa y más opresora aún que las tinieblas.»

«He aquí un peligro que no teme el que haya vivido en el apetito de la insatisfacción, en la orgía del remordimiento y del asco.»

«Hubo un tiempo en que el tiempo no existía… El rechazo del nacimiento no es otra cosa que la nostalgia de ese tiempo anterior al tiempo.»

«La imposibilidad de encontrar un solo pueblo, una sola tribu donde el nacimiento provoque duelo y lamentación, prueba hasta qué punto la Humanidad se encuentra en estado de regresión.»

«La lucidez: martirio permanente, inimaginable proeza.»

«La lucidez es el único vicio que hace al hombre libre: libre en un desierto.»

«La ventaja no desdeñable de haber odiado mucho a los hombres es la de llegar finalmente a soportarlos por agotamiento de ese mismo odio.»

«Lo que sé a los sesenta años, ya lo sabía a los veinte. Cuarenta años de un largo, superfluo trabajo de comprobación.»

«Los días no adquieren sabor hasta que uno escapa a la obligación de tener un destino.»

«Los dolores imaginarios son, con mucho, los más reales ya que se les necesita constantemente y se inventan porque no es posible prescindir de ellos.》

«Más de una vez se me ha ocurrido salir de casa porque, de haberme quedado, no estaría seguro de poder resistir a alguna resolución súbita. La calle es más tranquilizadora porque se piensa menos en uno mismo, y porque en ella todo se debilita y se deteriora, empezando por las angustias.»

«Me gustaría ser libre, inimaginablemente libre. Libre como un ser abortado.»

«Mi facultad de decepción sobrepasa el entendimiento. Ella es quien me hace comprender a Buda, pero también es ella quien me impide seguirlo.»

«Mientras más se alejan los hombres de Dios, más avanzan en el conocimiento de las religiones.»

《Nadie puede conservar su soledad si no sabe hacerse odioso.》

«No hago nada, es cierto. Pero veo pasar las horas lo cual vale más que tratar de llenarlas.»

《«No puedo diferenciar las lágrimas de la música» (Nietzsche). Quien no comprende esto instantáneamente, no ha vivido nunca en la intimidad de la música. Toda verdadera música procede del llanto, puesto que ha nacido de la nostalgia del paraíso.》

«No reducirse a una obra; sólo hay que decir algo que pueda susurrarse al oído de un borracho o de un moribundo.»

«No son los males violentos los que nos marcan, sino los males sordos, los insistentes, los tolerables, aquellos qué forman parte de nuestra rutina y nos minan meticulosamente como el tiempo.»

«No vale la pena molestarse en matarse porque uno siempre se mata demasiado tarde.»

«Nunca entenderé cómo se puede vivir sabiendo que no se es, por lo menos, eterno.»

«Nunca estoy a gusto en lo inmediato, sólo me seduce lo que me precede, lo que me aleja de aquí, los innúmeros instantes en que yo no fui: lo no nato, en suma.»

«Podemos estar orgullosos de lo que hemos hecho, pero deberíamos estarlo mucho más de lo que no hemos hecho. Ese orgullo está por inventar.»

«Podemos imaginarlo todo, predecirlo todo, salvo hasta dónde podemos hundirnos.»

«Por todas las evidencias estamos en el mundo para no hacer nada.»

«- ¿Qué hace usted todo el día?
– Me soporto.»

«Qué orgullo descubrir que nada te pertenece: qué revelación.»

«¿Qué sería de nuestras tragedias si un insecto nos presentara las suyas?»

《¿Quién abusaría del sexo sin la esperanza de perder en él la razón algo más de un segundo, para el resto de sus días?》

«Se puede soportar cualquier verdad, por muy destructiva que sea, a condición de que sea total, que lleve en sí tanta vitalidad como la esperanza a la que ha sustituido.»

《Si alguna vez has estado triste sin motivo, es que lo has estado toda tu vida sin saberlo.》

«Si no poseo el gusto del misterio es porque todo me parece inexplicable, o mejor dicho, porque lo inexplicable es mi único sustento y estoy harto de él.»

«Siempre he buscado paisajes anteriores a Dios. De ahí mi debilidad por el Caos.»

«Siento que soy libre, pero sé que no lo soy.»

«Sólo me entiendo bien con alguien que se encuentra en lo más bajo de sí mismo, sin el deseo ni la fuerza de recuperar sus ilusiones habituales.»

«Sólo lo que se esconde es profundo y verdadero. De ahí la fuerza de los sentimientos viles.»

«Sufrir es la manera de estar activo sin hacer nada.»

《Vivo únicamente porque puedo morir cuando quiera: sin la idea del suicidio, hace tiempo que me hubiera matado.》

 

Emil Mihai Cioran nació en Răşinari, Condado transilvano de Sibiu, antiguo Imperio Austro-Húngaro actual Rumanía, el 8 de abril de 1911.
Escritor y filósofo rumano, aunque publicó la mayor parte de sus obras en lengua francesa.
Cioran no se consideraba así mismo un filósofo ortodoxo, ni tan siquiera escritor, provocador a ultranza, alentó durante toda su vida múltiples controversias contra el orden establecido, las normas y los dogmas. Uno de sus más ansiados objetivos fue instaurar un pensamiento a contracorriente, en el que el cinismo tenía un papel protagonista, lo que dio lugar a sus aforismos sin concesiones ni piedad hacia el objeto al que aludía.
Su obra está cargada de una gran dosis de atmósfera tormentosa, estado que el propio Cioran experimentó en sí mismo.
Preocupado toda su vida con los temas de la muerte y el sufrimiento, sintiéndose atraído por la idea del suicidio, creyendo que esta posibilidad podría ayudarlo una sola vez en la vida.
Sus obras abarcan numerosos y variados temas, entre ellos: el pecado original, el sentido trágico de la historia, el fin de la civilización, la negativa del consuelo por la fe, la obsesión por la vida eterna, como una expresión del hombre metafísico, el exilio…
Se lo relaciona habitualmente con otros autores rumanos, como Tristan Tzara.
Tal es el desapego que marcó su vida, que decidió cambiar su lengua madre por el francés. Incluso cuando Stalin murió y Rumania se vio libre de la ocupación soviética, su único sentimiento fue el de pesadumbre.
Su pensamiento de Cioran, infectado de amargura e ironía, lo sitúa entre los pensadores más provocadores y fulgurantes de las últimas décadas.
Murió en París, el 20 de junio de 1995.

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