“EL VALLE PERDIDO” (frag.), Algernon Blackwood

<< Aceleró un poco el paso. El viento fresco que le había azotado la cara al principio de la tarde en las alturas seguía ahora con él, cuesta abajo, incitándole a seguir con deliberada urgencia, como si le empujase por detrás un millar de manos suaves. Y había espíritus en el viento, ese día. Oía sus voces; y distinguía allá abajo, por el movimiento de las copas de los árboles, cómo culebreaban pendiente arriba hacia él, a través de millas de bosque. (…) Algo que era ajeno a la vida, extraño, al menos, a la vida normal que había conocido hasta aquí, comenzaba a invadir solapadamente su alma agobiada…>>

 

Algernon Blackwood (1869-1951), escritor, periodista y narrador de radio inglés. Sus obras están consideradas como grandes obras maestras de la literatura de terror. Fue un prolífico autor de relatos fantásticos y cuentos de fantasmas.

Amante apasionado de la Naturaleza y entusiasta ocultista miembro de la Golden Dawn (junto a Aleister Crowley, Arthur Machen, William Butler Yeats, Bram Stoker, entre otros), ejerció gran influencia en H.P. Lovecraft iniciando éste su famoso relato “La llamada de Cthulhu” con la siguiente cita:
“Resulta concebible pensar en la supervivencia de tales poderes y criaturas […] una supervivencia de una época inmensamente remota en la que […] la consciencia estaba manifestada. quizá, en formas y figuras que desaparecieron hace mucho ante el avance de la humanidad […] formas de las que sólo la poesía y la leyenda captaron un fugaz recuerdo llamándolas dioses, monstruos, y criaturas míticas de todo tipo y especie…” -Algernon Blackwood

Falleció de una trombosis cerebral por arteriosclerosis.

Maka

Agua de Luna

 

Agua de Luna

Durante el último Plenilunio, Luna de Duelo, preparé lo que se conoce como Agua de Luna.
Su preparación es muy fácil y consiste en cargar el agua con el poder de la Luna. Aunque yo la preparé con la Luna Llena de Noviembre también se puede preparar con las otras fases lunares, un mes o una estación del año en concreto, en fin, según el uso que queramos darle.
El agua puede ser de mar, de río, de lago, de lluvia o simplemente del grifo. Puesta en un bol de cristal transparente la dejaremos toda la noche expuesta a la Luna. Si ya se conoce el propósito para el que se va a usar el agua, una vez lleno el bol la podemos energetizar con pensamientos, palabras e imágenes mientras la tocamos con nuestra mano haciendo círculos en el sentido de las agujas del reloj.
Por la mañana, recogemos el agua y embotellamos.

He leído distintas maneras de prepararla: hay quien repite el proceso varias noches seguidas, quien reza una oración mientras lo prepara, hacerlo en lunes por ser el día de la semana asociado a la Luna, etc. pero creo que, sin duda, lo más efectivo siempre es lo que nos dicte la intuición y el corazón.

Mi agua de Luna huele a Romero y Jazmín porque añadí unas gotas de aceite esencial de ambos. Podría haber usado otros pero en esta ocasión éstos fueron los elegidos. Y la botella, guardada durante unos años, la decoré especialmente para que guardara este líquido mágico. La piedra que está atada en el cuello de la botella con forma de media luna, la encontré durante un paseo y también la guardaba para usarla en algo especial: me pareció muy apropiada para este fin.

Maka

Nothing you can contemplate will ever be the same

Nothing you can contemplate will ever be the same

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El título de la entrada y de la fotografía es una frase extraída de la canción “The Wicker Man” de la banda Iron Maiden.

Maka

Plantas mágicas: Saúco

El Saúco (Sambucus nigra), de la familia de las Adoxáceas, puede alcanzar los ocho metros de altura. Es cultivado en jardines y huertos por sus propiedades medicinales. Crece silvestre en las proximidades de zonas habitadas, bosques frondosos, malezas y vertederos. De tallos rugosos y grisáceos, sus hojas tienen forma de óvalo, son de color verde oscuro, y están agrupadas de 5 a 7 folíolos. Las flores se aglomeran en densas inflorescencias de color blanco-beige, caracterizadas por su agradable olor dulzón, son uno de los componentes de las infusiones cíclicas, las cuales se utilizan para armonizar las hormonas del ciclo menstrual.

El Saúco es uno de los árboles mágicos de la cultura europea pues se creía que las hadas y elfos habitaban en él y por eso los campesinos no se acercaban a este árbol al caer la noche.

Para los druidas era sagrado. Bendecían las uniones de parejas bajo este árbol y era costumbre presentar a los recién nacidos ante el saúco para que la Diosa Madre les considerase respetuosos con las criaturas del bosque y les otorgase sus bendiciones. Los celtas lo plantaban junto a sus tumbas y se creía que si el árbol florecía, el alma de la persona que se hallaba enterrada bajo él se encontraría feliz en el otro lado. Con las bayas hacían un vino considerado como el último regalo sagrado de la Madre Tierra, que únicamente podía ser bebido por los iniciados, que producía poderosas alucinaciones y se utilizaba durante ceremonias destinadas a la adivinación. Éste se vertía también sobre los lugares sagrados y las víctimas de los sacrificios de sangre lo bebían para poder regenerar el cuerpo y el espíritu una vez llegados hasta los dioses. Su madera era utilizada para hacer el fuego en los solsticios y únicamente podía recogerse en dos ocasiones del año: En la primera luna Nueva de Agosto o la misma luna de Octubre.
En Irlanda los palos de las escobas de las brujas eran de saúco y en las fachadas de sus casas ponen saúco para protegerse de las tormentas.

Da mala suerte cortar o dañar un Sáuco viejo. Se decía que la persona que talaba un saúco podía quedarse ciega, perder a sus hijos o ver como enfermaba su ganado. Algunas leyendas centroeuropeas aseguraban que debajo de cada saúco vive una venerable anciana a la cual debe pedirse permiso para cortar el árbol. En Alemania, antes de arrancar una rama de Saúco, se pronunciaba por tres veces la frase: “Dame un poco de tu madera y yo te daré de la mía cuando crezca en el bosque.” Después se escupía tres veces.

En la Península Ibérica, principalmente en el norte, estos árboles tuvieron muchas aplicaciones mágicas, entre ellas, proteger del mal de ojo. Estaba también muy extendida la costumbre de llevar una ramita de Saúco en el bolsillo, para librarse del “mal de ojo” y todo tipo de influencias negativas. Esta misma creencia llevó a colgar de los dinteles de las puertas y ventanas, hojas de saúco para evitar los encantamientos y las influencias malignas de las brujas. En Cataluña se le considera el “bon arbre”, es decir, el buen árbol; y se plantaba en las cercanías de los hogares por sus efectos saludables y protectores. En Asturias y Galicia cortaban las flores de saúco la noche de San Juan y las colgaban de las ventanas para que esa noche recibieran la bendición de San Juan.

La flor del Saúco, madre, ya la tengo recogida del sereno de San Juan que sirve de medicina”.

(Cabal, C. 1925, 202). Cantiga popular asturiana de principios del siglo XX que recoge la práctica de esta tradición.

Griegos y romanos fabricaban flautas con sus tallos huecos, y con su dura madera hacían instrumentos de cuerda; la música de estos instrumentos expulsan malos espíritus y malos pensamientos.

Paracelso, en Las plantas mágicas, dice: “Las propiedades curativas de esta planta, serán mucho más eficaces si se recolecta un poco antes de la luna nueva, en Octubre. La raíz debe dividirse en nueve pedazos. Para las operaciones mágicas debe recolectarse bajo el signo de Leo”. Pío Font Quer, en Plantas medicinales, recoge también algunas de las virtudes mágicas del Saúco: “El empleo de la ruda (…) desde Provenza hasta Finisterre para alejar a los sapos de la salvia, fue sustituido en Galicia por el del Saúco, de semejante gravedad en el olor.”

Tal vez la magia más importante del Saúco está en el elixir que se hace con sus bayas, dejándolas macerar durante siete días de Luna Nueva en una mezcla de alcohol y esencia de eucalipto, y que se utiliza como afrodisíaco de uso externo, haciendo un pequeño masaje en la columna un poco más abajo de la cintura.

Con la entrada del Cristianismo las connotaciones positivas que se le atribuían al Saúco cambiaron y empezaron a considerarlo como un árbol maléfico, propio de brujas y adoradores de Satán. Esto era debido a que, al parecer, este fue el  árbol en el que se colgó Judas, y los leños de la cruz de Jesucristo estaban hechos de la madera de este árbol. Por ello, en algunos lugares a sus frutos se les conocen como Uvas de Bruja.

© 2015. Todos los derechos reservados por Maka RM.

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“LESTAT” (fragm.), de Anne Rice

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“- Lestat, te quiero- afirmó Nicolás con aire grave. Te quiero como he querido a pocas personas en mi vida, pero te aseguro que eres un loco con todas esas ideas sobre la bondad.

Me eché a reír.

– Nicolás- repliqué- yo puedo vivir sin Dios. Incluso puedo hacerme a la idea de que no existe ninguna vida futura. Pero no estoy seguro de que pueda seguir adelante si no creo en la posibilidad de la bondad. Por una vez, en lugar de burlarte de mí, ¿por qué no me dices en qué crees tú?”

Lestat (1985)

Anne Rice (Nueva Orleans, 1941), escritora de obras góticas y religiosas. Autora de Crónicas Vampíricas y Las Brujas de Mayfair (con historias en común con algunas obras de Crónicas Vampíricas), Nuevas Crónicas Vampíricas y otras muchas novelas (algunas con los seudónimos Anne Rampling y A. N. Roquelaure) y una autobiografía.

* Fotografía tomada a una figura de una tumba del Cementerio de San José (Granada, España) el 09/10/2013.

Maka