Archivos de la categoría ‘Filosofía’

Da ich ein Knabe war,
Rettet’ ein Gott mich oft
Vom Geschrei und der Rute der Menschen,
Da spielt’ ich sicher und gut
Mit den Blumen des Hains,
Und die Lüftchen des Himmels
Spielten mit mir.

Und wie du das Herz
Der Pflanzen erfreust,
Wenn sie entgegen dir
Die zarten Arme strecken,

So hast du mein Herz erfreut
Vater Helios! und, wie Endymion,
War ich dein Liebling,
Heilige Luna!

O all ihr treuen
Freundlichen Götter!
Dass ihr wüsstet,
Wie euch meine Seele geliebt!

Zwar damals rief ich noch nicht
Euch mit Namen, auch ihr
Nanntet mich nie, wie die Menschen sich nennen
Als kennten sie sich.

Doch kannt’ ich euch besser,
Als ich je die Menschen gekannt,
Ich verstand die Stille des Äthers,
Der Menschen Worte verstand ich nie.

Mich erzog der Wohllaut
Des säuselnden Hains
Und lieben lernt’ ich
Unter den Blumen.
Im Arme der Götter wuchs ich groß.

D'un altre temps

Cuando yo era niño,
a menudo un dios me salvaba
del griterío y del castigo de los hombres.
Yo jugaba entonces, tranquilo y sin temor,
con las flores del prado
y las brisas del cielo
jugueteaban conmigo.

Y así como tú regocijas
el corazón de las plantas
cuando a ti,
extienden sus dulces brazos,

así alegrabas mi corazón
¡Padre Helios! Y, como Endymion,
era tu amado,
sagrada Luna.

Oh, vosotros todos, leales,
amigos dioses,
¡si supiéseis cómo os ha querido mi alma!

En verdad, no os llamaba entonces
con vuestros nombres, y vosotros
nunca me nombrabais, como hacen los hombres entre ellos,
como si se conocieran de siempre.

Sin embargo, os conocía mejor
de lo que nunca he conocido a los hombres.
Llegué a comprender el silencio del Éter,
pero nunca comprendí
las palabras de los hombres.

La armonía susurrante
del bosque me educó
y aprendí a amar
entre las flores.
En los brazos de los dioses crecía.

 

*Poeta, novelista y dramaturgo alemán nacido en Lauffen am Neckar, Württemberg, en 1770. En 1802 sufre el primero de sus ataques de esquizofrenia que no le abandonarían hasta su fallecimiento ocurrido en Tübingen en junio de 1843.

“(…) Ni pacto con la vida, ni pacto con la muerte: habiendo desaprendido a ser, consiento en borrarme.”

Émile M. Cioran*

(Précis de décomposition, 1949)

Consiento en borrarme

Émile Michel Cioran (Rasinari, 1911 – París, 1995), escritor y filósofo francés de origen rumano cuyo pensamiento se caracteriza por su extremo pesimismo y nihilismo.

Maka

Amplexus

* “Ella abrazándose a mí y besándome, me impedía llorar.”

[He modificado la frase de Cicerón, en la original dice “Ille” (“Él”) no “Ella”].

Imagen tomada en el Cementerio de San José (Granada, España).

Maka

Vivimos al amparo de los roles sociales, de lo que se espera que hagamos, pensemos o digamos. Sólo excepcionalmente somos auténticos. En general, nuestra vida se pierde en la inautenticidad. Y es natural que así suceda, porque nuestro propio modo de ser implica asumirnos como radicalmente finitos, aceptar la angustia de no poder cumplir todas las posibilidades que se despliegan ante nosotros, correr el riesgo de equivocarnos y arrepentirnos, y sentirnos culpables de las elecciones que hemos hecho. Y, en fin, vivir cada momento de nuestro vida ante nuestra mortalidad. La culpa nos hace presente el pasado, tal como nuestro ser hacia la muerte nos hace presente el futuro, anticipándolo. Por eso, sólo el hombre es propiamente mortal. Los animales no mueren, sino que apenas cesan. La muerte no es meramente cesar. La muerte es la posibilidad vivida de que ya no haya más posibilidades para mí. Es la posibilidad de que mi mismo ser sea imposible. Nuestra vida es un entre y los extremos, la nada del antes y la nada del después, no nos pertenecen.

© 2014. Todos los derechos reservados por Maka. "Lamorta_II"

© 2014. Todos los derechos reservados por Maka. “Lamorta_II”

(…)

El ser no es permanente presencia, como suponía la tradición metafísica occidental, si no advenir o acontecer. Asumir la temporalidad que somos sin subterfugios ni distracciones es lo que nos permitiría apropiarnos realmente de un destino auténtico.

Maka

Fernando António Nogueira Pessoa (Lisboa, Portugal,1888-1935), poeta y escritor portugués.

“He nacido en un tiempo en que la mayoría de los jóvenes habían perdido la creencia en Dios, por la misma razón que sus mayores la habían tenido: sin saber por qué. Y entonces, porque el espíritu humano tiende naturalmente a criticar porque siente, y no porque piensa, la mayoría de los jóvenes ha escogido a la Humanidad como sucedáneo de Dios.
Pertenezco, sin embargo, a esa especie de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, no ven sólo la multitud de la que son, sino también los grandes espacios que hay al lado. Por eso no he abandonado a Dios tan ampliamente como ellos ni he aceptado nunca a la Humanidad. He considerado que Dios, siendo improbable, podría ser; pudiendo, pues, ser adorado; pero que la Humanidad, siendo una mera idea biológica, y no significando más que la especie animal humana, no era más digna de adoración que cualquier otra especie animal. Este culto de la Humanidad, con sus ritos de Libertad e Igualdad, me ha parecido siempre una resurrección de los cultos antiguos, en que los animales eran como dioses, o los dioses tenían cabezas de animales. Así, no sabiendo creer en Dios, y no pudiendo creer en una suma de animales, me he quedado, como otros de la orilla de las gentes, en esa distancia de todo a que comúnmmente se llama la Decadencia. La Decadencia es la pérdida total de la inconsciencia; porque la inconsciencia es el fundamento de la vida. El corazón, si pudiese pensar, se pararía.”

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“Me sucede a veces, y siempre que sucede es casi de repente, que surge en medio de mis sensaciones un cansancio tan terrible de la vida que ni siquiera se da la hipótesis de un acto con el que dominarlo. Para remediarlo, el suicidio parece inseguro; la muerte, incluso supuesta la inconsciencia, todavía poco. Es un cansancio que ambiciona, no el dejar de existir -lo que puede ser o puede no ser posible-, sino algo mucho más horroroso y profundo, el dejar de siquiera haber existido, lo que no hay manera de que pueda ser.”

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“Pero soy quien cree que la vida es medio luz medio sombras. Y no soy pesimista. No me quejo del horror de la vida. Me quejo del horror de la mía. El único hecho importante para mí es el hecho de que yo existo y de que yo sufro y de no poder siquiera soñarme del todo por fuera de mi sentir sufriendo.”

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“Vivir es ser otro. Ni sentir es posible si hoy se siente como ayer se sintió: sentir hoy lo mismo que ayer no es sentir: es recordar hoy lo que se sintió ayer, ser hoy el cadáver vivo de lo que ayer fue la vida perdida.”

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“Hoy he llegado, de repente, a una sensación absurda y justa. Me he dado cuenta, en un relámpago intimo, de que no soy nadie. Nadie, absolutamente nadie. Cuando brilló el relámpago, aquello donde había supuesto una ciudad era una llanura desierta; y la luz siniestra que me mostró a mí no reveló un cielo encima de ella. Me han robado el poder de ser antes de que el mundo fuese. Si tuve que reencarnar, he reencarnado sin mi, sin haber reencarnado yo.”

© 2013. Todos los derechos reservados por Maka. "En la tiniebla".

© 2013. Todos los derechos reservados por Maka. “En la tiniebla”.

“Y duermo, a mi manera, sin sueño ni reposo, esta vida vegetativa de la suposición, y bajo mis párpados sin sosiego flota, como la espuma quieta de un mar sucio, el reflejo lejano de las farolas mudas de la calle.
Duermo y desduermo.”

Maka

Fragmento de una epístola al Señor Duque de Frías con motivo de la muerte de su esposa.

Desde las tristes márgenes del Sena,
cubierto el cielo de apiñadas nubes,
de nieve el suelo, y de tristeza el alma,
salud te envía tu infeliz amigo,
a ti, ¡más infeliz….! y ni le arredra
el temor de tocar la cruda llaga,
que aún brota sangre, y de mirar tus ojos
bañarme en nuevas lágrimas….. ¿Qué fuera,
si no llorara nada el hombre?…..Yo mil veces
he bendecido a dios, que nos dio el llanto
para aliviar el corazón, cual vemos
calmar la lluvia al mar tempestuoso.
Llora, pues, llora; otros amigos fieles,
de más saber y de mayor ventura,
de la estoica virtud en tus oídos
harán sonar la voz; yo, que en el mundo
del cáliz de amargura una vez y otra
apuré hasta las heces, no hallé nunca
más alivio al dolor que el dolor mismo:
luchando el alma y reluchando en vano,
hasta que ya cansada, sin aliento,
bajo el inmenso peso se rendía……
¿Lo creerás, caro amigo….? Llega un tiempo
en que gastados del dolor los filos,
ese afán, esa angustia, esa congoja,
truécase al fin en plácida tristeza;
y en ella absorta, embebecida el alma,
repliégase en sí misma silenciosa,
y ni la dicha ni el placer envidia.
Tú dudas que así sea, y yo otras veces
lo dudé como tú; juzgaba eterna
mi profunda aflicción, y grave insulto
anunciarme que un tiempo fin tendría.
Y le tuvo: de Dios a los mortales
en ésta otra merced que así tan sólo,
entre tantas desdichas y miserias,
sufrir pudieran la cansada vida.
Espera, pues; da crédito a mis voces,
y fíate de mí…… ¿Quién en el mundo
compró tan caro el triste privilegio
de hablar de la desdicha….? En tantos años,
¿viste un día siquiera, un solo día
en que no me mirases vil juguete
de un destino fatal, cual débil rama
que el huracán arranca y por los aires
la remonta un instante y contra el suelo
la arroja luego y la revuelca, impío……?

© 2013. Todos los derechos reservados por Maka. "In the shadows".

© 2013. Todos los derechos reservados por Maka. “In the shadows”.

Francisco de Paula Martínez de la Rosa Berdejo Gómez y Arroyo (Granada, 1787 – Madrid, 1862), fue poeta, dramaturgo, catedrático de Filosofía Moral por la Universidad de Granada (1808) político y diplomático español.  Formó parte de las Reales Academias de la Lengua (que presidió de 1839 a 1862), de Historia, de Bellas Artes y de Jurisprudencia, así como a ser presidente del Ateneo de Madrid.

Maka

Søren Kierkegaard (Dinamarca, 1813-1855) fue un filósofo religioso danés, reconocido como una figura clave en la cultura moderna y considerado el padre del existencialismo debido a su interés por la existencia, la elección y el compromiso individuales.

La religiosidad de su padre, un estricto luterano con un fuerte sentimiento de culpa, influyó decisivamente en su pensamiento y en su vida. Kierkegaard estudió Teología y Filosofía en la Universidad de Copenhague, donde conoció la filosofía hegeliana, contra la que reaccionó posteriormente.

Otra persona le marcaría profundamente (esto se hace evidente en algunas de sus obras), Regine Olson, el amor de su vida, con la que mantuvo una relación amorosa llegando incluso a pedirle matrimonio. El enlace no se llevó a cabo ya que a pesar de estar muy enamorado creía que su compromiso con otra persona era incompatible con su naturaleza melancólica y su vocación filosófica.

Creía que los individuos crean su propia naturaleza a través de su elección, que ha de hacerse sin el peso de normas universales y objetivas. La validez de la elección se puede determinar tan sólo de una forma subjetiva. Describió dos ámbitos de existencia entre las que podía escoger el individuo: la estética y la ética.

Al final de su vida atacó duramente a la iglesia luterana danesa, la consideraba mundana y corrupta. Por ello y por las críticas a la sociedad en la que vivía, se vio envuelto en fuertes controversias que minaron su salud poco a poco.

Søren Kierkegaard ha sido una influencia en distintos campos de la cultura. Algunos ejemplos son:  Literatura (Borges, Hesse, Kafka, Sábato), Psicología (Freud, Lacan, Frankl), Filosofía (Nietzsche, Sartre, Unamuno, Heidegger), Cine (Bergman, Bresson, Dreyer).

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 ” Imaginemos a un pajarillo: por ejemplo, una golondrina enamorada de una jovencita. La golondrina podría, por lo tanto, conocer a la muchacha (por ser diferente a todas las demás), pero la joven no podría distinguir a la golondrina entre cien mil. Imaginad su tormento cuando, a su retorno en primavera, ella dijera: Soy yo, y la joven le respondiera: No puedo reconocerte. En efecto, la golondrina carece de individualidad. De ahí se deduce que la individualidad es el presupuesto básico para amar, la diferencia de la distinción. De ahí se deduce también que la mayoría no puede amar de veras, porque la diferencia de sus propias individualidades es demasiado insignificante. Cuanto mayor es la diferencia, mayor es la individualidad, mayores son los caracteres distintivos y mayores los rasgos reconocibles.”

( “Diario íntimo”, fragmento)

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” (…) Desesperar de algo no es, pues, todavía, la verdadera desesperación; es su comienzo; se incuba, como dicen los médicos de una enfermedad. Luego se declara la desesperación: se desespera de uno mismo. Observad a una muchacha desesperada de amor, es decir de la pérdida de su amigo, muerto o esfumado. Esta pérdida no es desesperación declarada, sino que ella desespera de sí misma. Ese yo, del cual se habría librado, que ella habría perdido del modo más delicioso si se hubiese convertido en bien del «otro», ahora hace su pesadumbre, puesto que debe ser su yo sin el «otro». Ese yo que habría sido su tesoro -y por lo demás también, en otro sentido, habría estado desesperado- ahora le resulta un vacío abominable, cuando el «otro» está muerto, o como una repugnancia, puesto que le recuerda el abandono.
Tratad, pues, de decirle: «Hija mía, te destruyes», y escucharéis su respuesta: «¡Ay, no!
Precisamente mi dolor está en que no puedo conseguirlo.”

(“Tratado de la desesperación”, fragmento)

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” (…) Cuando dos seres vivos se unen amorosamente, el uno mantiene al otro unido y la unión misma los sostiene a ambos. Mas con el muerto es imposible toda unión. En los primeros días después de su muerte quizá pueda afirmarse todavía que el muerto le sostiene a uno -es como una consecuencia de la unión habida durante la vida- y por eso suele ser lo más frecuente, lo general, que todavía se le recuerde también mucho en esos primeros días. Pero con el transcurso de los días el muerto va dejando de sostener al vivo ; y, naturalmente, la relación cesa, a no ser que el vivo siga sosteniendo al muerto en su memoria. Y ¿qué es la fidelidad? ¿Es acaso fidelidad que otro le sostenga a uno?

Cuando la muerte, pues, separa a dos seres, el sobreviviente fiel hace hincapié en los primeros momentos de la separación en “que él no olvidará al muerto jamás”. ¡Qué imprudencia tan grande ! Pues un muerto es en cierto sentido una persona muy astuta, y por eso es necesaria mucha prudencia para hablar con él; claro que su astucia no es como la de aquel de quien se dice : “¡mal te verás para hallarlo dónde le dejaste! “, sino que la astucia del muerto consiste cabalmente en que por nada se le pueda apartar de allí dónde se le dejó.”

( Fragmento de”Recordar a los difuntos” incluido en “Las obras del amor”)

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“Aquel que esté formado por la angustia estará formado mediante posibilidades; y sólo quien esté formado por la posibilidad estará formado según su infinidad. Por ello, la posibilidad es la más pesada de todas las categorías. A menudo, sin embargo, se escucha decir todo lo contrario: que la posibilidad es muy leve y la realidad muy pesada.”

(“El concepto de angustia”, fragmento)

© 2015. Todos los derechos reservados por Maka RM.

© 2013. Todos los derechos reservados por Maka RM.*

*Escultura del Cementerio de San José (Granada, España).

Maka