“HABLANDO”, Pablo del Águila

Hablando en torno a no sé qué palabras,
a preguntas sin tiempo a pedazos, a marchar porque sí,
porque no quiero y quieres sin embargo.
Preguntando si el cielo y si la tierra
y no sé qué de un mundo que crearon para la muerte nuestra.
Así pasan mis días
y mis noches.
Pronunciando palabras sin sentido —hombre, vivir, naciendo—.
Recordando que tengo entre las manos aire
y que no puedo ser aire yo mismo.
¡Ay mis noches!
Nocturnas noches mías en silencio. Desvelado ante un libro
y una estufa manchada.
Sin pensar en mañana, que es viernes,
ni en ayer, que era viernes. Me siento ante la mesa
y recuerdo otros tiempos en que todo era nuevo
y encontrar a otras gentes para hablar de lo mismo
que si el hombre, que el mundo…

Hablando de nostalgias y deberes
y de estar harto y de querer venirme
a mi rincón más triste
para soñar en los ecos dormidos de alguna voz sin nombre.
Creyéndome en las noches
que mi ventana es mía y conversar con ella
y con el viento oscuro.
¡Ay mis noches que pasan!
Si fuera siempre noche y la vida se fuese…,
pienso a veces, para volver más tarde a hablar de que si el hombre,
o el mundo, o algunas otras cosas, no son como debieran.

Poema extraído de “Poesía reunida (1964-1968)”, Granada: Editorial Silene, 1989.

Pablo del Águila Martínez (2 de Diciembre de 1946 – 23 de Diciembre de 1968), poeta y filósofo granadino. Su obra poética destaca por su profunda angustia existencial.

Maka

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“PARTIRÉ”, Pablo del Águila

 

Partiré de noche,
cuando nadie sospeche mi partida,
cuando por llanos y montes pueda perderme.
No habrá adiós que me cubra.
Me iré como he venido,
sin que nadie me espere ni desee.
Nadie verá mi llanto.
Pensarán que un arcángel
me tocó con su espada.
Pensarán que he muerto
destrozando mis ojos contra el barro,
contra la tierra frágil que me cubre.
Al día siguiente estaré lejos,
donde otro nombre me espere y me consuma.
Será de noche, sí, será de noche.
No notarán que falto,
ni cubrirán de flores mi vacío.
Y partiré de nuevo de otro sitio.
En mi ausencia estará
presencia sempiterna de mi huida.
Como loco me iré, como demente saltaré
las barreras que me ataron algún día.
Una vez fuera, sólo la muerte
vivirá en mi cabeza.
Sin esperanzas parto,
sin esperanzas vengo ya de vuelta.
Mi adiós lo daré al viento;
al viento irá mi sola despedida.
Me iré de noche, sí me iré de noche;
mientras los otros gritan desesperadamente
y me expulsan con risas de su pista.
Partiré para siempre en mi regreso.
Me iré y será de noche.
Sí, será de noche.

Poema extraído de “Poesía reunida (1964-1968)”, Granada: Editorial Silene, 1989.

Pablo del Águila Martínez (2 de Diciembre de 1946 – 23 de Diciembre de 1968), poeta y filósofo granadino. Su obra poética destaca por su profunda angustia existencial.

Maka

“CUANDO YO ERA NIÑO”, Friedrich Hölderlin*

Da ich ein Knabe war,
Rettet’ ein Gott mich oft
Vom Geschrei und der Rute der Menschen,
Da spielt’ ich sicher und gut
Mit den Blumen des Hains,
Und die Lüftchen des Himmels
Spielten mit mir.

Und wie du das Herz
Der Pflanzen erfreust,
Wenn sie entgegen dir
Die zarten Arme strecken,

So hast du mein Herz erfreut
Vater Helios! und, wie Endymion,
War ich dein Liebling,
Heilige Luna!

O all ihr treuen
Freundlichen Götter!
Dass ihr wüsstet,
Wie euch meine Seele geliebt!

Zwar damals rief ich noch nicht
Euch mit Namen, auch ihr
Nanntet mich nie, wie die Menschen sich nennen
Als kennten sie sich.

Doch kannt’ ich euch besser,
Als ich je die Menschen gekannt,
Ich verstand die Stille des Äthers,
Der Menschen Worte verstand ich nie.

Mich erzog der Wohllaut
Des säuselnden Hains
Und lieben lernt’ ich
Unter den Blumen.
Im Arme der Götter wuchs ich groß.

D'un altre temps

Cuando yo era niño,
a menudo un dios me salvaba
del griterío y del castigo de los hombres.
Yo jugaba entonces, tranquilo y sin temor,
con las flores del prado
y las brisas del cielo
jugueteaban conmigo.

Y así como tú regocijas
el corazón de las plantas
cuando a ti,
extienden sus dulces brazos,

así alegrabas mi corazón
¡Padre Helios! Y, como Endymion,
era tu amado,
sagrada Luna.

Oh, vosotros todos, leales,
amigos dioses,
¡si supiéseis cómo os ha querido mi alma!

En verdad, no os llamaba entonces
con vuestros nombres, y vosotros
nunca me nombrabais, como hacen los hombres entre ellos,
como si se conocieran de siempre.

Sin embargo, os conocía mejor
de lo que nunca he conocido a los hombres.
Llegué a comprender el silencio del Éter,
pero nunca comprendí
las palabras de los hombres.

La armonía susurrante
del bosque me educó
y aprendí a amar
entre las flores.
En los brazos de los dioses crecía.

 

*Poeta, novelista y dramaturgo alemán nacido en Lauffen am Neckar, Württemberg, en 1770. En 1802 sufre el primero de sus ataques de esquizofrenia que no le abandonarían hasta su fallecimiento ocurrido en Tübingen en junio de 1843.

Consiento en borrarme…

“(…) Ni pacto con la vida, ni pacto con la muerte: habiendo desaprendido a ser, consiento en borrarme.”

Émile M. Cioran*

(Précis de décomposition, 1949)

Consiento en borrarme

Émile Michel Cioran (Rasinari, 1911 – París, 1995), escritor y filósofo francés de origen rumano cuyo pensamiento se caracteriza por su extremo pesimismo y nihilismo.

Maka

“Illud me amplexus atque osculans flere prohibebat” *

Amplexus

* “Ella abrazándose a mí y besándome, me impedía llorar.”

[He modificado la frase de Cicerón, en la original dice “Ille” (“Él”) no “Ella”].

Imagen tomada en el Cementerio de San José (Granada, España).

Maka

Una reflexión filosófica de HEIDEGGER

Vivimos al amparo de los roles sociales, de lo que se espera que hagamos, pensemos o digamos. Sólo excepcionalmente somos auténticos. En general, nuestra vida se pierde en la inautenticidad. Y es natural que así suceda, porque nuestro propio modo de ser implica asumirnos como radicalmente finitos, aceptar la angustia de no poder cumplir todas las posibilidades que se despliegan ante nosotros, correr el riesgo de equivocarnos y arrepentirnos, y sentirnos culpables de las elecciones que hemos hecho. Y, en fin, vivir cada momento de nuestro vida ante nuestra mortalidad. La culpa nos hace presente el pasado, tal como nuestro ser hacia la muerte nos hace presente el futuro, anticipándolo. Por eso, sólo el hombre es propiamente mortal. Los animales no mueren, sino que apenas cesan. La muerte no es meramente cesar. La muerte es la posibilidad vivida de que ya no haya más posibilidades para mí. Es la posibilidad de que mi mismo ser sea imposible. Nuestra vida es un entre y los extremos, la nada del antes y la nada del después, no nos pertenecen.

© 2014. Todos los derechos reservados por Maka. "Lamorta_II"

© 2014. Todos los derechos reservados por Maka. “Lamorta_II”

(…)

El ser no es permanente presencia, como suponía la tradición metafísica occidental, si no advenir o acontecer. Asumir la temporalidad que somos sin subterfugios ni distracciones es lo que nos permitiría apropiarnos realmente de un destino auténtico.

Maka

Fragmentos de “Libro del Desasosiego”, FERNANDO PESSOA

Fernando António Nogueira Pessoa (Lisboa, Portugal,1888-1935), poeta y escritor portugués.

“He nacido en un tiempo en que la mayoría de los jóvenes habían perdido la creencia en Dios, por la misma razón que sus mayores la habían tenido: sin saber por qué. Y entonces, porque el espíritu humano tiende naturalmente a criticar porque siente, y no porque piensa, la mayoría de los jóvenes ha escogido a la Humanidad como sucedáneo de Dios.
Pertenezco, sin embargo, a esa especie de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, no ven sólo la multitud de la que son, sino también los grandes espacios que hay al lado. Por eso no he abandonado a Dios tan ampliamente como ellos ni he aceptado nunca a la Humanidad. He considerado que Dios, siendo improbable, podría ser; pudiendo, pues, ser adorado; pero que la Humanidad, siendo una mera idea biológica, y no significando más que la especie animal humana, no era más digna de adoración que cualquier otra especie animal. Este culto de la Humanidad, con sus ritos de Libertad e Igualdad, me ha parecido siempre una resurrección de los cultos antiguos, en que los animales eran como dioses, o los dioses tenían cabezas de animales. Así, no sabiendo creer en Dios, y no pudiendo creer en una suma de animales, me he quedado, como otros de la orilla de las gentes, en esa distancia de todo a que comúnmmente se llama la Decadencia. La Decadencia es la pérdida total de la inconsciencia; porque la inconsciencia es el fundamento de la vida. El corazón, si pudiese pensar, se pararía.”

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“Me sucede a veces, y siempre que sucede es casi de repente, que surge en medio de mis sensaciones un cansancio tan terrible de la vida que ni siquiera se da la hipótesis de un acto con el que dominarlo. Para remediarlo, el suicidio parece inseguro; la muerte, incluso supuesta la inconsciencia, todavía poco. Es un cansancio que ambiciona, no el dejar de existir -lo que puede ser o puede no ser posible-, sino algo mucho más horroroso y profundo, el dejar de siquiera haber existido, lo que no hay manera de que pueda ser.”

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“Pero soy quien cree que la vida es medio luz medio sombras. Y no soy pesimista. No me quejo del horror de la vida. Me quejo del horror de la mía. El único hecho importante para mí es el hecho de que yo existo y de que yo sufro y de no poder siquiera soñarme del todo por fuera de mi sentir sufriendo.”

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“Vivir es ser otro. Ni sentir es posible si hoy se siente como ayer se sintió: sentir hoy lo mismo que ayer no es sentir: es recordar hoy lo que se sintió ayer, ser hoy el cadáver vivo de lo que ayer fue la vida perdida.”

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“Hoy he llegado, de repente, a una sensación absurda y justa. Me he dado cuenta, en un relámpago intimo, de que no soy nadie. Nadie, absolutamente nadie. Cuando brilló el relámpago, aquello donde había supuesto una ciudad era una llanura desierta; y la luz siniestra que me mostró a mí no reveló un cielo encima de ella. Me han robado el poder de ser antes de que el mundo fuese. Si tuve que reencarnar, he reencarnado sin mi, sin haber reencarnado yo.”

© 2013. Todos los derechos reservados por Maka. "En la tiniebla".

© 2013. Todos los derechos reservados por Maka. “En la tiniebla”.

“Y duermo, a mi manera, sin sueño ni reposo, esta vida vegetativa de la suposición, y bajo mis párpados sin sosiego flota, como la espuma quieta de un mar sucio, el reflejo lejano de las farolas mudas de la calle.
Duermo y desduermo.”

Maka