“LA CAMPANA DE CRISTAL” (frags), Sylvia Plath

Recordando a Sylvia Plath en el aniversario de su suicidio con unos fragmentos de su impactante novela semiautobiográfica “La campana de cristal”, que trata de la enfermedad mental de la protagonista y recuerda a la que sufrió la autora. Puede ser que se refiera al Trastorno Bipolar.

∞El suelo parecía maravillosamente sólido. Era consolador saber que me había caído y que no podía caer más abajo.

∞Me vi a mí misma sentada en la bifurcación de ese árbol de higos, muriéndome de hambre sólo porque no podía decidir cuál de los higos escoger. Quería todos y cada uno de ellos, pero elegir uno significaba perder el resto, y, mientras yo estaba allí sentada, incapaz de decidirme, los higos empezaron a arrugarse y a tornarse negros y, uno por uno, cayeron al suelo, a mis pies.

∞Debe de haber unas cuantas cosas que un baño caliente no puede curar, pero yo conozco muchas; siempre que estoy triste hasta morir, o tan nerviosa que no puedo dormir, o enamorada de alguien a quien no veré en una semana, me deprimo, pero sólo hasta el punto en que me digo: “Tomaré un baño caliente”. Medito en el baño. El agua tiene que estar bien caliente, tan caliente que apenas se soporte el poner el pie dentro. Entonces uno se desliza suavemente, hasta que el agua le llega al cuello.

∞El problema era que yo siempre había sido inadecuada…

∞Si nunca esperas nada de nadie nunca te decepcionarás.

∞Veía los días del año extendiéndose ante mí como una serie de brillantes cajas blancas, y separando una caja de otra estaba el sueño, como una sombra negra. Sólo que para mí la larga perspectiva de sombras que separaban una caja de la siguiente había desaparecido repentinamente, y podía ver día tras día resplandeciendo ante mí como una blanca, ancha, infinitamente desolada avenida.
Parecía tonto lavar un día cuando tendría que volver a lavar al siguiente. El solo pensar en eso me hacía sentir cansada.
Quería hacer todo de una vez por todas y terminar.

∞Tenía que estar pasándomelo en grande, tenía que estar ilusionada como las otras chicas, pero no conseguía reaccionar. Me sentía quieta y vacía como el ojo de un tornado, moviéndome sin ninguna fuerza.

∞Para la persona encerrada en la campana de cristal, vacía y detenida como un bebé muerto, el mundo mismo es la pesadilla.

∞Mi árbol favorito era el sauce llorón. Yo pensé que debían de haberlo traído del Japón. En Japón entendían las cosas del espíritu.

 

Sylvia Plath nació el 27 de Octubre 1932 en Boston y falleció el 11 de febrero de 1963 en Londres. Fue una de las grandes poetas del siglo XX, publicó ensayos literarios y esta desgarradora novela autobiográfica publicada por primera vez en 1963. De sus libros de poesía se destacan Ariel (1956) y El coloso y otros poemas (1960). Estuvo casada con el escritor Ted Hughes, con quien tuvo dos hijos Frieda (escritora y pintora que sufre trastorno depresivo, anorexia y esclerosis múltiple) y Nicholas (fue profesor de Ciencias del Mar y se suicidó en 2009), quien tras su muerte se encargó de la edición de su poesía completa.

Maka

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“NO SÉ”, Pablo del Águila

A Isa

No sé qué extraña sombra te rodea
cada vez que te miro
y hablamos en silencio.
Parece que en tus ojos
se escondiese la muerte
y que en cada mirada
volvieses a meterte
en esa extraña lumbre
que te quema por dentro.
Verás, la luz es un espejo
que vibra de mil modos,
es una ausencia enorme que te abraza,
un despertar
a ti
como en un sueño
de los tantos que callas por las tardes.
Yo te hablo
y te pienso
y te recuerdo
cuando en los gestos
de tus manos inmensas
observo la distancia
tenaz que nos mantiene,
mientras no sé qué extraña sombra
te rodea
y mientras en tus ojos se retuerce
la muerte.

Poema extraído de “Poesía reunida (1964-1968)”, Granada: Editorial Silene, 1989.

Pablo del Águila Martínez (2 de Diciembre de 1946 – 23 de Diciembre de 1968), poeta y filósofo granadino. Su obra poética destaca por su profunda angustia existencial.

Maka

“PARTIRÉ”, Pablo del Águila

 

Partiré de noche,
cuando nadie sospeche mi partida,
cuando por llanos y montes pueda perderme.
No habrá adiós que me cubra.
Me iré como he venido,
sin que nadie me espere ni desee.
Nadie verá mi llanto.
Pensarán que un arcángel
me tocó con su espada.
Pensarán que he muerto
destrozando mis ojos contra el barro,
contra la tierra frágil que me cubre.
Al día siguiente estaré lejos,
donde otro nombre me espere y me consuma.
Será de noche, sí, será de noche.
No notarán que falto,
ni cubrirán de flores mi vacío.
Y partiré de nuevo de otro sitio.
En mi ausencia estará
presencia sempiterna de mi huida.
Como loco me iré, como demente saltaré
las barreras que me ataron algún día.
Una vez fuera, sólo la muerte
vivirá en mi cabeza.
Sin esperanzas parto,
sin esperanzas vengo ya de vuelta.
Mi adiós lo daré al viento;
al viento irá mi sola despedida.
Me iré de noche, sí me iré de noche;
mientras los otros gritan desesperadamente
y me expulsan con risas de su pista.
Partiré para siempre en mi regreso.
Me iré y será de noche.
Sí, será de noche.

Poema extraído de “Poesía reunida (1964-1968)”, Granada: Editorial Silene, 1989.

Pablo del Águila Martínez (2 de Diciembre de 1946 – 23 de Diciembre de 1968), poeta y filósofo granadino. Su obra poética destaca por su profunda angustia existencial.

Maka

El poder secreto de las plantas II

Algunas de las plantas griálicas que podemos encontrar en el libro del que hablé en la entrada anterior, con información y recetas muy interesantes, son:

∞Ruda (Ruta Graveloens) . La hierba mágica de la buena suerte, que activa la energía de la fe y la transmutación.
Hisopo (Hissopus Officinalis). El hisopo es la vibración del optimismo, la energía positiva y transmutadora que marca el camino de la felicidad.
Rosa (Rosa Gallicica). La rosa es la flor mágica del amor, la belleza y la iniciación.
Pie de León (Alchemilla vulgaris). La planta secreta de los fabricantes de oro.
Muérdago (Viscum Album). El poder mágico de los míticos druidas.
Romero (Rosmarinus officinalis). La planta alquímica del amor eterno, el recuerdo, la alegría y la eterna juventud.
Verbena (Verbena officinalis). La hierba mágica y alquímica de San Antonio.
Melisa o Toronjil (Melissa officinalis). Elixir de vida y bebida iniciática.
Espino blanco (Crataegus Oxyacantha). La energía mágica del amor y la esperanza.
Milenrama o Aquilea (Achillea Hillefolium). La hierba mágica que cicatriza las heridas espirituales.
Artemisa (Artemisia vulgaris). La planta iniciática y oracular de los antiguos cultos telúricos.
(Thea sinensis). Un comodín alquímico para potenciar la cristalización de los deseos.
Laurel (Laurus Nobilis). Planta reveladora de la alquimia griálica presente en el Oráculo de Delfos.
Abedul (Betula). El árbol de la felicidad.
Agrimoria (Agrimoria Eupatoria). La hierba mágica que ahuyenta los miedos.
Albahaca (Ocimun Basilicum). Las brujas emplean su magia para atraer la buena suerte.
Áloe (Aloe Sacotrina). La hierba sagrada que simboliza la búsqueda griálica.
Ajo (Allium Sativum). El bulbo prodigioso.
Brezo (Calluna vulgaris). Posee el poder mágico de conservar la salud y mantener la imagen juvenil de quienes sintonizan con su energía. Activa las facultades mentales.
Licopodio (Lycopodium Clavatum). Conocido como Pie de druida, fue una de las plantas sagradas de los míticos druidas. Neutraliza la vibración de dolor y anular las energías bloqueadas que produce la enfermedad.
Correhuela-Helecho-Ortiga. Poderoso trío para combatir las energías telúricas negativas.

Maka

El poder secreto de las plantas I

<< Las plantas griálicas son la llave que abre las puertas astrales de esa ciencia extraordinaria que poseyeron los iniciados de las más viejas culturas, el regalo de la Madre Tierra que nos permite controlar las energías sutiles de la Naturaleza, revelándonos las secretas leyes que nos rigen.>>

Así empieza el libro “El poder secreto de las plantas” de Carmen Pérez de la Hiz donde encontraremos información sobre las energías alquímicas de las plantas, los secretos alquímicos de la antigua ciencia perdida, las plantas alquímicas para la transmutación del plomo en oro, las plantas griálicas del amor, el poder oculto de otras plantas griálicas y la magia de las plantas.

<<(…) la Naturaleza encierra los secretos de las leyes que rigen la creación y la vida; más, para adentrarse en sus profundos misterios, no basta con estudiarla, hay que saber leer y escuchar su lenguaje oculto, porque la Naturaleza habla y se revela a través de las claves de su geografía sagrada, de la energía de los minerales y de las corrientes telúricas y, muy especialmente, del poder excepcional y arcano que poseen las plantas, ya que no en vano fue la clorofila (…) el medio que permitió la explosión de la vida en nuestro planeta. (…) Las plantas, como enlaces del cosmos con la Tierra, son las grandes transmutadoras de la Naturaleza, debido a esa misteriosa energía que tan incansablemente buscaron los antiguos alquimistas, conocedores de que en ellas se encierra el secreto de la vida (…). Todas las energías no serían más que diferentes manifestaciones de esta grandiosa energía que unifica todo lo creado.>>

<<Las plantas, como catalizadoras de las energías cósmicas, reaccionan especialmente al influjo del Sol, de la Luna y de las corrientes telúricas. (…) La Luna en cuarto creciente aumenta la energía y los principios activos de las plantas; por este motivo los alquimistas aconsejan recogerlas en este período, muy especialmente las plantas griálicas, que son las que almacenan más energía por crecer sobre enclaves de mayor fuerza telúrica, señalando, además, con su presencia, los puntos de máximo poder y las fronteras de los mismos.>>

“EL HOMBRE AL QUE AMABAN LOS ÁRBOLES” (frags.)II, Algernon Blackwood

<< (…) los árboles gritaban en la oscuridad. Había ruidos, también, como de estallidos de grandes velas, de mil a la vez; y de cuando en cuando, estampidos, parecían, más que otra cosa, el batir lejano de enormes tambores. Se pusieron en pie los árboles –toda la hueste sitiadora se puso en pie−, con el rugir de su millón de ramas propagando el mensaje atronador a través de la noche. Era como si hubiesen roto todas las ataduras. Arrastraban sus raíces por el campo y los setos y el tejado. Sacudían sus copas tupidas, bajo las nubes, con salvaje, alborozado movimiento de grandes ramas. Con el tronco vertical, corrían a saltos por el cielo. Había agitación y aventura en el tremendo fragor que producían, y sus gritos eran como el rugido de un mar que ha roto sus compuertas e inunda el mundo… >>

<< Y allá, muy lejos, oyó el bramido del Bosque. La voz de su marido sonaba con él. >>

“EL HOMBRE AL QUE AMABAN LOS ÁRBOLES” (frags.), Algernon Blackwood

<< −Y los árboles –prosiguió el otro−; detrás de una gran selva, por ejemplo –señalando el Bosque−, puede que haya una espléndida Entidad que se manifieste a través de los mil árboles individuales… una especie de inmensa vida colectiva, tan minuciosa y delicadamente organizada como la nuestra. Podría fundirse y mezclarse con la nuestra en determinadas condiciones, de manera que llegásemos a entenderla como ser, durante un tiempo al menos. Incluso podría tragarse la vitalidad humana en el inmenso remolino de su vasta vida durmiente. La atracción de una gran selva sobre un hombre puede ser tremenda, y totalmente irresistible. >>

<< (…) La vida de su marido se estaba ligando demasiado a los árboles, a todo cuanto representaban. Los intereses de David eran cada vez más los intereses de ellos, sus pensamientos y sentimientos con los de ellos; y lo mismo sus metas, sus esperanzas, sus deseos, su destino.
¡Su destino! Un terror vago, tremendo arrojó su oscura sombra sobre ella al pensar en esto. Un instinto de su corazón que ella temía más que a la muerte –porque la muerte significaba el dulce tránsito de su alma− iba relacionando cada vez más el pensamiento de él con el de los árboles; concretamente, con el de los árboles de este Bosque. A veces, antes de que pudieses hacerle frente, refutarlo, o acallarlo, descubría el pensamiento de él cruzando fugaz por su cerebro junto con el pensamiento del Bosque mismo, íntimamente unidos y trabados los dos, cada uno parte y complemento del otro, como un solo ser. >>

Blackwood

Maka