Aforismos de Émile Cioran

«El hechizo de la tristeza se parece a las olas invisibles de las aguas muertas.»

© Ligeia eterna, 2020 (autorretrato) © Jennifer Sedano, (edición)

«A medida que los años pasan, decrece el número de seres con quienes puede uno entenderse. Cuando no haya ya nadie a quien dirigirse, seremos al fin tal y como se era antes de sucumbir en un nombre.»

《¿Alguien emplea continuamente la palabra «vida»? Sabed que es un enfermo.》

«Algunos tienen desgracias; otros, obsesiones. ¿Quienes son más dignos de lástima?»

《Aunque pudiera luchar contra un ataque de depresión, ¿en nombre de qué vitalidad me ensañaría con una obsesión que me pertenece, que me precede?. Encontrándome bien, escojo el camino que me place; una vez «tocado», ya no soy yo quién decide: es mi mal. Para los obsesos no existe opción alguna: su obsesión ha elegido ya por ellos. Uno se escoge cuando dispone de virtualidades indiferentes; pero la nitidez de un mal es superior a la diversidad de caminos a elegir. Preguntarse si se es libre o no: bagatela a los ojos de un espíritu a quien arrastran las calorías de sus delirios. Para él, ensalzar la libertad es dar pruebas de una salud indecente.》

«Cuando me paseaba, tarde, por el camino bordeado de árboles, una castaña cayó a mis pies. El ruido que hizo al estallar, el eco que suscitó en mí, y un temblor desproporcionado con respecto a ese ínfimo incidente, me sumergieron en el milagro, en la embriaguez de lo definitivo, como si no hubiera ya más preguntas, sino respuestas. Me sentía ebrio de mil evidencias inesperadas con las que no sabía qué hacer…»

«El día que leí la lista de casi todas las palabras de que dispone el sánscrito para designar al absoluto, comprendí que me había equivocado de camino, de país, de idioma.»

«El deseo de morir era mi interés excluyente; a él le sacrifiqué todo, hasta la muerte.»

《En este «gran dormitorio», como llama un texto taoísta al universo, la pesadilla es la única forma de lucidez.》

《En la Antigüedad, el filósofo que no escribía, pero pensaba, no se exponía al desprecio; desde que nos postramos ante la eficacia, la obra se ha convertido en el absoluto del vulgo; a quienes no producen se les considera «fracasados». Sin embargo, esos «fracasados» habrían sido los sabios de otros tiempos; ellos rehabilitarán nuestra época por no haber dejado trazas en ella.》

《En un mundo sin melancolía los ruiseñores se pondrían a eructar.》

«El hecho de que la vida no tenga ningún sentido es una razón para vivir, la única en realidad.»

《El pesimista debe inventarse cada día nuevas razones de existir: es una víctima del «sentido» de la vida.》

«El orgasmo es un paroxismo; la desesperación, otro. El primero dura un instante; el segundo una vida.»

«El paraíso no era un lugar soportable, de lo contrario el primer hombre se hubiera adaptado a él; este mundo tampoco lo es, ya que en él se añora el paraíso o se da otro por seguro. ¿Qué hacer? ¿Dónde ir? No hagamos nada, no vayamos a ningún sitio, así, sin más.»

《Fuera de la dilatación del yo, fruto de la parálisis general, no existe ningún remedio contra las crisis del abatimiento, contra la asfixia de la nada, contra el horror de no ser más que un alma dentro de un salivazo.》

«Hay noches que ni el más ingenuo torturador podría haber inventado. Sale uno deshecho, estupidizado, perdido. Sin recuerdos ni presentimientos, y sin saber siquiera quién se es. Y entonces es cuando el día parece inútil, y la luz perniciosa y más opresora aún que las tinieblas.»

«He aquí un peligro que no teme el que haya vivido en el apetito de la insatisfacción, en la orgía del remordimiento y del asco.»

«Hubo un tiempo en que el tiempo no existía… El rechazo del nacimiento no es otra cosa que la nostalgia de ese tiempo anterior al tiempo.»

«La imposibilidad de encontrar un solo pueblo, una sola tribu donde el nacimiento provoque duelo y lamentación, prueba hasta qué punto la Humanidad se encuentra en estado de regresión.»

«La lucidez: martirio permanente, inimaginable proeza.»

«La lucidez es el único vicio que hace al hombre libre: libre en un desierto.»

«La ventaja no desdeñable de haber odiado mucho a los hombres es la de llegar finalmente a soportarlos por agotamiento de ese mismo odio.»

«Lo que sé a los sesenta años, ya lo sabía a los veinte. Cuarenta años de un largo, superfluo trabajo de comprobación.»

«Los días no adquieren sabor hasta que uno escapa a la obligación de tener un destino.»

«Los dolores imaginarios son, con mucho, los más reales ya que se les necesita constantemente y se inventan porque no es posible prescindir de ellos.》

«Más de una vez se me ha ocurrido salir de casa porque, de haberme quedado, no estaría seguro de poder resistir a alguna resolución súbita. La calle es más tranquilizadora porque se piensa menos en uno mismo, y porque en ella todo se debilita y se deteriora, empezando por las angustias.»

«Me gustaría ser libre, inimaginablemente libre. Libre como un ser abortado.»

«Mi facultad de decepción sobrepasa el entendimiento. Ella es quien me hace comprender a Buda, pero también es ella quien me impide seguirlo.»

«Mientras más se alejan los hombres de Dios, más avanzan en el conocimiento de las religiones.»

《Nadie puede conservar su soledad si no sabe hacerse odioso.》

«No hago nada, es cierto. Pero veo pasar las horas lo cual vale más que tratar de llenarlas.»

《«No puedo diferenciar las lágrimas de la música» (Nietzsche). Quien no comprende esto instantáneamente, no ha vivido nunca en la intimidad de la música. Toda verdadera música procede del llanto, puesto que ha nacido de la nostalgia del paraíso.》

«No reducirse a una obra; sólo hay que decir algo que pueda susurrarse al oído de un borracho o de un moribundo.»

«No son los males violentos los que nos marcan, sino los males sordos, los insistentes, los tolerables, aquellos qué forman parte de nuestra rutina y nos minan meticulosamente como el tiempo.»

«No vale la pena molestarse en matarse porque uno siempre se mata demasiado tarde.»

«Nunca entenderé cómo se puede vivir sabiendo que no se es, por lo menos, eterno.»

«Nunca estoy a gusto en lo inmediato, sólo me seduce lo que me precede, lo que me aleja de aquí, los innúmeros instantes en que yo no fui: lo no nato, en suma.»

«Podemos estar orgullosos de lo que hemos hecho, pero deberíamos estarlo mucho más de lo que no hemos hecho. Ese orgullo está por inventar.»

«Podemos imaginarlo todo, predecirlo todo, salvo hasta dónde podemos hundirnos.»

«Por todas las evidencias estamos en el mundo para no hacer nada.»

«- ¿Qué hace usted todo el día?
– Me soporto.»

«Qué orgullo descubrir que nada te pertenece: qué revelación.»

«¿Qué sería de nuestras tragedias si un insecto nos presentara las suyas?»

《¿Quién abusaría del sexo sin la esperanza de perder en él la razón algo más de un segundo, para el resto de sus días?》

«Se puede soportar cualquier verdad, por muy destructiva que sea, a condición de que sea total, que lleve en sí tanta vitalidad como la esperanza a la que ha sustituido.»

《Si alguna vez has estado triste sin motivo, es que lo has estado toda tu vida sin saberlo.》

«Si no poseo el gusto del misterio es porque todo me parece inexplicable, o mejor dicho, porque lo inexplicable es mi único sustento y estoy harto de él.»

«Siempre he buscado paisajes anteriores a Dios. De ahí mi debilidad por el Caos.»

«Siento que soy libre, pero sé que no lo soy.»

«Sólo me entiendo bien con alguien que se encuentra en lo más bajo de sí mismo, sin el deseo ni la fuerza de recuperar sus ilusiones habituales.»

«Sólo lo que se esconde es profundo y verdadero. De ahí la fuerza de los sentimientos viles.»

«Sufrir es la manera de estar activo sin hacer nada.»

《Vivo únicamente porque puedo morir cuando quiera: sin la idea del suicidio, hace tiempo que me hubiera matado.》

 

Emil Mihai Cioran nació en Răşinari, Condado transilvano de Sibiu, antiguo Imperio Austro-Húngaro actual Rumanía, el 8 de abril de 1911.
Escritor y filósofo rumano, aunque publicó la mayor parte de sus obras en lengua francesa.
Cioran no se consideraba así mismo un filósofo ortodoxo, ni tan siquiera escritor, provocador a ultranza, alentó durante toda su vida múltiples controversias contra el orden establecido, las normas y los dogmas. Uno de sus más ansiados objetivos fue instaurar un pensamiento a contracorriente, en el que el cinismo tenía un papel protagonista, lo que dio lugar a sus aforismos sin concesiones ni piedad hacia el objeto al que aludía.
Su obra está cargada de una gran dosis de atmósfera tormentosa, estado que el propio Cioran experimentó en sí mismo.
Preocupado toda su vida con los temas de la muerte y el sufrimiento, sintiéndose atraído por la idea del suicidio, creyendo que esta posibilidad podría ayudarlo una sola vez en la vida.
Sus obras abarcan numerosos y variados temas, entre ellos: el pecado original, el sentido trágico de la historia, el fin de la civilización, la negativa del consuelo por la fe, la obsesión por la vida eterna, como una expresión del hombre metafísico, el exilio…
Se lo relaciona habitualmente con otros autores rumanos, como Tristan Tzara.
Tal es el desapego que marcó su vida, que decidió cambiar su lengua madre por el francés. Incluso cuando Stalin murió y Rumania se vio libre de la ocupación soviética, su único sentimiento fue el de pesadumbre.
Su pensamiento de Cioran, infectado de amargura e ironía, lo sitúa entre los pensadores más provocadores y fulgurantes de las últimas décadas.
Murió en París, el 20 de junio de 1995.

“ESCRITO A CIEGAS”, de Martín Adán

Con motivo de una carta de Celia Paschero, Martín Adán* le contestó con “Escrito a ciegas”. Mejía Baca la publicó para compartir la profundidad y la belleza de la carta de contestación.

*Pseudónimo de Ramón Rafael de la Fuente Benavides, (Lima, 27 de octubre de 1908 – † 29 de enero de 1985), poeta peruano.

¿Quieres tú saber de mi vida?
Yo sólo sé de mi paso,
De mi peso,
De mi tristeza y de mi zapato.
¿Por qué preguntas quién soy,
Adónde voy?… Porque sabes harto
Lo del Poeta, el duro
Y sensible volumen de ser mi humano,
Que es un cuerpo y vocación,
Sin embargo.
Si nací, lo recuerda el Año
Aquel de quien no me acuerdo,
Porque vivo, porque me mato.

Mi Ángel no el de la Guarda.
Mi Ángel es del Hartazgo y Retazo,
Que me lleva sin término,
Tropezando, siempre tropezando,
En esta sombra deslumbrante
Que es la Vida, y su engaño y su encanto.

Cuando lo sepas todo…
Cuando sepas no preguntar…
Cuando no sepas no saber nada
Sino roerte la uña de mortal,
Entonces te diré mi vida,
Que no es más que una palabra de más…

La toda tuya vida es como cada ola:
Saber matar,
Saber morir,
Y no saber retener su caudal,
Y no saber discurrir y volver a su principio,
Y no saber contenerse en su afán…
Si quieres saber de mi vida,
Vete a mirar al Mar.

¿Por qué me la pides, Literata?
¿Ignoras acaso que en el Mundo,
Todo de nadas acumuladas,
De desengrandar infinitudes,
No sino un trasgo
Eterno, sombra apenas de apetito de algo?

La cosa real, si la pretendes
No es aprehenderla sino imaginarla.
Lo real no se le coge: se le sigue,
Y para eso son el sueño y la palabra.
¡Cuídate de su atajo!
¡Cuídate de su distancia!
¡Cuídate de su despeñadero!
¡Cuídate de su cabaña!

¿Quién soy? Soy mi qué,
Inefable e innumerable
Figura y alma de la ira.
No, eso fue al fin… y era al principio,
Antes de donde el principio principia.
Soy un cuerpo de espíritu de furia
Asentada y de aceda ironía.
No, no soy el que busca
El poema, ni siquiera la vida…
Soy un animal acosado por su ser
Que es una verdad y una mentira.

¡Es tan simple mi ser, y tal ahogo,
Con punzada en nervio y carne!…
Yo buscaba otro ser,
Y ése ha sido mi buscarme.
Yo no quería ni quiero ya ser yo,
Sino otro que se salvara o que se salve,
No el del Instinto, que se pierde,
Ni el del Entendimiento, que se retrae.

Mi día es otro día,
Algún no sé dónde estarme,
A dónde no sé ir en mi selva
Entre mis reptiles y mis árboles,
Libros y cementos
Y estrellas de neón,
Y mujeres que se me juntan como la pared y como nadie… o como madre,
Y el recién nacido que sobre mí llora,
Y por la calle
Todas las ruedas
Reales y originales.
Así es mi día cabal,
Hasta la última tarde.

Y escribí libros para persuadirme
A que yo era alguien,
Uno según mi gana
O según mi nadie.

El Otro, el Prójimo, es un fantasma.
¿Existe el aire,
Donde te asfixias y recreas
Respirando, tu cuerpo inane?
¡No, nada es sino la sorpresa
Eterna de tu mismo reencontrarte
Siempre tú los mismos entre los mismos muros
De las distancias y las calles!
¡Y de los cielos estos techos
Que nunca me ultiman porque nunca caen!

Y no alcancé el furor de lo divino,
Ni a la simpatía de lo humano
Lo soy y no lo siento ni así me siento.
Soy en el Día el Solitario
Y el absoluto en la Zoología si pienso,
O como carnívoro feroz si agarro.
¿Soy la Criatura o el Creador?
¿Soy la Materia o el Milagro?
¡Qué mía y qué ajena tu pregunta!…
¿Quién soy? ¿Lo sé yo acaso?
¡Pero no, el Otro no es!
¡Sólo yo en mi terror o en mi orgasmo!

¡Y con todos mis sueños resoñados,
Y con toda la moneda recogida,
Y con todo mi cuerpo, resurrecto
Tras cada coito, ciego, vano, sin pupila!…
¡Cuando no seas nada más que ser,
Si llegas a la edad de la agonía!…
¡Cuando sepas, verdaderamente,
Que es inayable ayuntamiento de muerte y vida!…
¡Entonces te diré quién soy,
Seguro sí, que ya sin voz, Amiga!

Que se curan con hierbas eficaces
Los puros animales que te hablaban
Allá, entre piedras inmateriales.
El mundo real y la ciencia humana
Donde, con una pelota
Los muchachos aparentes hediondos gozaban.
Sí, la vida es un delirio así, y sin embargo,
En esa vida no estuvo mi nada,
Ninguna, pero real, y alta pero celeste o volcánica.

¡Qué tarde llega el Tiempo
A su punto de olvido o de sensibilidad!
Viene arrastrando, como el aluvión,
De cúmulo, de suelo, de humanidad.
¡Cuán a destiempo llega uno a sí mismo!
¡Cuán inesperado y desesperado cualquier ya,
Todo yo que cae con el Tiempo
Desde nunca siempre y para siempre jamás!
¡Qué madrugada eterna no dormida
Lo del resolverme en el hacer y en el pensar!

La Soledad es una roca dura
Contra la que arroja el Aire.
Está en cada pared de la Ciudad,
Cómplice, disimulándose.
Me arrojo o me arrojo, sin cesar
-Yo soy mi impedimento y mi crearme.-

La Poesía es, amiga,
Inagotable, incorregible, ínsita.
Es el río infinito
Todo de sangre,
Todo de meandro, todo de ruina y arrastre de vivido…
¿Qué es la Palabra
Sino vario y vano grito?
¿Qué es la imagen de la Poética
Sino un veloz leño bajo un gato írrito?
Todo es aluvión. Si no lo fuera,
Nada sería lo real, lo mismo.

El Amor no sabía
Sino tragarse su substancia
Y así la Creación se renovaba.
Todo me era de ayer, pero yo vivo,
Y a veces creo, y la Vez me amamanta.

No soy ninguno que sabe.
Soy el uno que ya no cree
Ni en el hombre,
Ni en la mujer,
Ni en la casa de un solo piso,
Ni en el panque con miel.
No soy más que una palabra
Volada de la sien
Y que procura compadecerse
Y anidar en algún alto tal vez
De la primavera lóbrega
Del Ser
No me preguntes más,
Que ya no sé…

Supe que no era lo que no era, no sé cómo, y todo era
Hasta la cosa de mi nada.
Y fui uno no sé cuándo,
Persiguiendo, por entre numen y maraña
Dentro de ella, yo, nacido y flaco, ya con todas armas,
Yo por todo paso que me hacía,
A ello persiguiendo… a la palabra
A cualquiera,
A la de a la madriguera o a la que salta.
Si mi vida no es esto
¿Qué será la vida?… ¿Adivinanza?…

Que me dé tiempo el Tiempo, a más del suyo,
Y yo me reharé mi eternidad;
La que me falta,
Porque la eché… me estuvo un momento demás.

¿Sabes de los puertos encallados
Del furor y del desembarcar,
Y del cetáceo con mojadísimo uniforme
Que no nada y cae ya?
¿Sabes de la ciudad tanta,
Que me parece ciudad,
Sino un cadáver disgregado,
Innumerable e infinitesimal?
Tú no sabes nada;
Tú no sabes sino preguntar.
Tú no sabes sino sabiduría.
Pero sabiduría no es estar
Sin noción de nada, sino proseguir o seguir
A pie hacia el ya.

Escrito a ciegas (Versión de las libretas D367 y D368).

Recordando a Émile CIORAN

Ha pasado mucho tiempo desde que escribí dos entradas con pensamientos de Cioran y hoy quiero dedicarle una nueva en el aniversario de su muerte .

Son frases y fragmentos de su obra y de su vida para adentrarnos en su visión del mundo, del hombre, de la muerte y el paso del tiempo (por los que sentía una verdadera fascinación/obsesión, como yo), en definitiva, de sus profundas preocupaciones; y de las nuestras.

En una entrevista, de las pocas que concedió, que le realizó el filósofo Gabriel Liceanu en 1983 a este célebre pensador y escritor que vivía solo, pobre y ajeno a su popularidad, habló de que el origen de su pesimismo fue la adolescencia. Respecto a sus insomnios (algunos lo entendemos perfectamente), dijo:

Llegaba a pasar semanas sin pegar ojo. Me di cuenta de que la vida es soportable gracias al sueño; cada mañana, tras una interrupción, comienza una nueva aventura. El insomnio, sin embargo, suprime la inconsciencia, obliga a 24 horas diarias de lucidez. ( … ) La vida sólo es posible si hay olvido.

El pensador políglota (rumano, alemán, inglés, ruso, italiano y español), escribió seis obras en rumano antes de publicar su primera Précis de décomposition (Breviario de podredumbre, 1949), que fue un éxito inmediato con gran repercusión en una sociedad francesa que abrazaba el existencialismo.

A pesar de ser un solitario, vivió en pareja hasta su muerte con su compañera, Simone Boué, a la que conoció superando ya la treintena.

No fue su único amor pues el destino es imprevisible y nos sorprende cuando menos lo esperamos. En el umbral de sus setenta años, conoce a una joven filósofa, Friedgard Thoma, que le envía una carta para expresarle su admiración. Friedgard recibe una carta manuscrita del filósofo escrita en alemán que finaliza con una invitación a un encuentro personal en París. El intercambio epistolar se hará frecuente y durará más de una década. Esta amistad/amor imposible, guardado en secreto durante años, sorprenderá y obsesionará al pensador:

Se puede dudar absolutamente de todo, afirmarse como nihilista y, sin embargo, enamorarse como el mayor idiota.

Su relación no fue sólo epistolar ya que ella le acompañaba en sus devenires, alojándose en un hotel cercano a su departamento.

Cioran rechazó todos los honores que le fueron concedidos. Antes de morir, a los 84 años, lo internaron por demencia pasando por una larga agonía.

Su compañera encontró los cuadernos, publicados posteriormente gracias a ella, que Émile escribió durante años que a pesar de no estar escritos a modo de diario mucho se le asemeja por los detalles anotados de su vida. Simone murió ahogada en el mar Vendée, cerca de su ciudad natal, dos años después de fallecer Cioran. Aunque hubo especulaciones sobre un suicidio, Friedgard asegura que fue algún tipo de accidente, pues habían planeado encontrarse nuevamente en París, pues se hicieron amigas. En 2001, Friedgard publica los textos de las cartas en un libro, Un amor de Cioran. Por nada en el mundo, editado por Weidle Verlag.

Son muchas las obras que le valieron a Cioran la etiqueta de pensador genial: Silogismos de amargura, Desgarradura, La tentación de existir, Del inconveniente de haber nacido o La caída en el tiempo, entre otros. En España será el filósofo Fernando Savater el que se encargue de traducirlo e inocularlo en el pensamiento filosófico español.

El hombre tiene más posibilidades de salvarse a través del infierno que del paraíso.

No son los males violentos los que nos marcan, sino los males sordos, los insistentes, los tolerables, aquellos que forman parte de nuestra rutina y nos minan tan meticulosamente como el Tiempo.

Sólo son fecundos y duraderos los dolores nacidos en el centro de nuestra existencia, que irradian en una existencia y crecen de forma inmanente en la esencia de esa existencia. Hay dolores que tendrían que detener la Historia en el acto. […] Frente a este desconcierto que nos conduce a la desesperanza, nos vemos forzados a aceptar la irracionalidad de la vida sin pensar más. Ni tampoco tiene sentido seguir pensando porque no hay explicación alguna. Todo es tan inexplicable que me duele la inutilidad de las ideas.

El deseo de morir era mi interés excluyente; a él le sacrifiqué todo, hasta la muerte.

El hecho de que la vida no tenga ningún sentido es una razón para vivir, la única en realidad.

Cioran escribió con pasión y sufrimiento. Era un ser eternamente acosado por su tiempo y por su propio espíritu:

Sólo es escribe con pasión, con verdad, cuando se está acorralado. La mente trabaja bajo presión. En condiciones normales, permanece improductiva, se aburre y se aburre.

Requiescat in pace

Maka

“LA CAMPANA DE CRISTAL” (frags), Sylvia Plath

Recordando a Sylvia Plath en el aniversario de su suicidio con unos fragmentos de su impactante novela semiautobiográfica “La campana de cristal”, que trata de la enfermedad mental de la protagonista y recuerda a la que sufrió la autora. Puede ser que se refiera al Trastorno Bipolar.

∞El suelo parecía maravillosamente sólido. Era consolador saber que me había caído y que no podía caer más abajo.

∞Me vi a mí misma sentada en la bifurcación de ese árbol de higos, muriéndome de hambre sólo porque no podía decidir cuál de los higos escoger. Quería todos y cada uno de ellos, pero elegir uno significaba perder el resto, y, mientras yo estaba allí sentada, incapaz de decidirme, los higos empezaron a arrugarse y a tornarse negros y, uno por uno, cayeron al suelo, a mis pies.

∞Debe de haber unas cuantas cosas que un baño caliente no puede curar, pero yo conozco muchas; siempre que estoy triste hasta morir, o tan nerviosa que no puedo dormir, o enamorada de alguien a quien no veré en una semana, me deprimo, pero sólo hasta el punto en que me digo: “Tomaré un baño caliente”. Medito en el baño. El agua tiene que estar bien caliente, tan caliente que apenas se soporte el poner el pie dentro. Entonces uno se desliza suavemente, hasta que el agua le llega al cuello.

∞El problema era que yo siempre había sido inadecuada…

∞Si nunca esperas nada de nadie nunca te decepcionarás.

∞Veía los días del año extendiéndose ante mí como una serie de brillantes cajas blancas, y separando una caja de otra estaba el sueño, como una sombra negra. Sólo que para mí la larga perspectiva de sombras que separaban una caja de la siguiente había desaparecido repentinamente, y podía ver día tras día resplandeciendo ante mí como una blanca, ancha, infinitamente desolada avenida.
Parecía tonto lavar un día cuando tendría que volver a lavar al siguiente. El solo pensar en eso me hacía sentir cansada.
Quería hacer todo de una vez por todas y terminar.

∞Tenía que estar pasándomelo en grande, tenía que estar ilusionada como las otras chicas, pero no conseguía reaccionar. Me sentía quieta y vacía como el ojo de un tornado, moviéndome sin ninguna fuerza.

∞Para la persona encerrada en la campana de cristal, vacía y detenida como un bebé muerto, el mundo mismo es la pesadilla.

∞Mi árbol favorito era el sauce llorón. Yo pensé que debían de haberlo traído del Japón. En Japón entendían las cosas del espíritu.

 

Sylvia Plath nació el 27 de Octubre 1932 en Boston y falleció el 11 de febrero de 1963 en Londres. Fue una de las grandes poetas del siglo XX, publicó ensayos literarios y esta desgarradora novela autobiográfica publicada por primera vez en 1963. De sus libros de poesía se destacan Ariel (1956) y El coloso y otros poemas (1960). Estuvo casada con el escritor Ted Hughes, con quien tuvo dos hijos Frieda (escritora y pintora que sufre trastorno depresivo, anorexia y esclerosis múltiple) y Nicholas (fue profesor de Ciencias del Mar y se suicidó en 2009), quien tras su muerte se encargó de la edición de su poesía completa.

Maka

“NO SÉ”, Pablo del Águila

A Isa

No sé qué extraña sombra te rodea
cada vez que te miro
y hablamos en silencio.
Parece que en tus ojos
se escondiese la muerte
y que en cada mirada
volvieses a meterte
en esa extraña lumbre
que te quema por dentro.
Verás, la luz es un espejo
que vibra de mil modos,
es una ausencia enorme que te abraza,
un despertar
a ti
como en un sueño
de los tantos que callas por las tardes.
Yo te hablo
y te pienso
y te recuerdo
cuando en los gestos
de tus manos inmensas
observo la distancia
tenaz que nos mantiene,
mientras no sé qué extraña sombra
te rodea
y mientras en tus ojos se retuerce
la muerte.

Poema extraído de “Poesía reunida (1964-1968)”, Granada: Editorial Silene, 1989.

Pablo del Águila Martínez (2 de Diciembre de 1946 – 23 de Diciembre de 1968), poeta y filósofo granadino. Su obra poética destaca por su profunda angustia existencial.

Maka

“HABLANDO”, Pablo del Águila

Hablando en torno a no sé qué palabras,
a preguntas sin tiempo a pedazos, a marchar porque sí,
porque no quiero y quieres sin embargo.
Preguntando si el cielo y si la tierra
y no sé qué de un mundo que crearon para la muerte nuestra.
Así pasan mis días
y mis noches.
Pronunciando palabras sin sentido —hombre, vivir, naciendo—.
Recordando que tengo entre las manos aire
y que no puedo ser aire yo mismo.
¡Ay mis noches!
Nocturnas noches mías en silencio. Desvelado ante un libro
y una estufa manchada.
Sin pensar en mañana, que es viernes,
ni en ayer, que era viernes. Me siento ante la mesa
y recuerdo otros tiempos en que todo era nuevo
y encontrar a otras gentes para hablar de lo mismo
que si el hombre, que el mundo…

Hablando de nostalgias y deberes
y de estar harto y de querer venirme
a mi rincón más triste
para soñar en los ecos dormidos de alguna voz sin nombre.
Creyéndome en las noches
que mi ventana es mía y conversar con ella
y con el viento oscuro.
¡Ay mis noches que pasan!
Si fuera siempre noche y la vida se fuese…,
pienso a veces, para volver más tarde a hablar de que si el hombre,
o el mundo, o algunas otras cosas, no son como debieran.

Poema extraído de “Poesía reunida (1964-1968)”, Granada: Editorial Silene, 1989.

Pablo del Águila Martínez (2 de Diciembre de 1946 – 23 de Diciembre de 1968), poeta y filósofo granadino. Su obra poética destaca por su profunda angustia existencial.

Maka

“PARTIRÉ”, Pablo del Águila

 

Partiré de noche,
cuando nadie sospeche mi partida,
cuando por llanos y montes pueda perderme.
No habrá adiós que me cubra.
Me iré como he venido,
sin que nadie me espere ni desee.
Nadie verá mi llanto.
Pensarán que un arcángel
me tocó con su espada.
Pensarán que he muerto
destrozando mis ojos contra el barro,
contra la tierra frágil que me cubre.
Al día siguiente estaré lejos,
donde otro nombre me espere y me consuma.
Será de noche, sí, será de noche.
No notarán que falto,
ni cubrirán de flores mi vacío.
Y partiré de nuevo de otro sitio.
En mi ausencia estará
presencia sempiterna de mi huida.
Como loco me iré, como demente saltaré
las barreras que me ataron algún día.
Una vez fuera, sólo la muerte
vivirá en mi cabeza.
Sin esperanzas parto,
sin esperanzas vengo ya de vuelta.
Mi adiós lo daré al viento;
al viento irá mi sola despedida.
Me iré de noche, sí me iré de noche;
mientras los otros gritan desesperadamente
y me expulsan con risas de su pista.
Partiré para siempre en mi regreso.
Me iré y será de noche.
Sí, será de noche.

Poema extraído de “Poesía reunida (1964-1968)”, Granada: Editorial Silene, 1989.

Pablo del Águila Martínez (2 de Diciembre de 1946 – 23 de Diciembre de 1968), poeta y filósofo granadino. Su obra poética destaca por su profunda angustia existencial.

Maka