Jabón Mágico “Medium”

Formular este jabón me llevó días de estudio e investigación pues cada elemento que lo compone está estrechamente relacionado con el propósito con el que lo hice: comunicación con los espíritus, apertura de otros planos.

Enciendo unas velas y un incienso de Belladona para preparar los materiales, el ambiente y mi espíritu. A medianoche, con Luna Nueva, comienza el ritual.

El jabón tiene una parte estética (color, diseño, decoración), la parte de aromaterapia (aroma que transporta al bosque, a un camino otoñal de tierra húmeda y flores) y la parte mágica. A continuación, detallo los componentes más destacados y algunas de sus propiedades.

-Almendras (aceite de)
género: masculino; planeta: Mercurio; elemento: Aire
Facilita el trabajo mental y colabora en la apertura de planos superiores. El aceite de almendras era uno de los elementos que las brujas mezclaban con otros ingredientes para elaborar algunos ungüentos.

Coco (aceite de)
género: femenino; planeta: Luna; elemento: Agua
Protección.

Amapola
género: femenino; planeta: Luna; elemento: Agua
Facilita la comunicación con el mundo de los espíritus y los sueños premonitorios.

Canela
género: masculino; planeta: Sol; elemento: Fuego
Espiritualidad, poderes psíquicos y produce vibraciones protectoras.

Cúrcuma
Protector.

-Clavo
género: masculino; planeta:Júpiter; elemento: Fuego
Elimina las fuerzas hostiles y negativas. Produce vibraciones espirituales.

Bardana
Aumenta la percepción y facilita la comunicación con entidades superiores.

Cedro
género: masculino; planeta:Sol; elemento: Fuego
Para llamar a los guías espirituales. Protector potente.

Bolsa de pastor
Desarrolla la videncia y otras aptitudes psíquicas. Buena para estados meditativos.

Gardenia
género: femenino; planeta: Luna; elemento: Agua
Atrae a los buenos espíritus y posee vibraciones espirituales muy elevadas.

Granada
género: masculino; planeta:Mercurio; elemento: Fuego
Su jugo se utiliza como sustituto de la sangre o de la tinta mágica.

Uva
Fruta de Otoño relacionada con lo divino, con lo místico y con la vida.

Espino blanco (tintura de)
Los irlandeses creían que el espino blanco poseía poderes mágicos y curativos. En la religión celta empleaban ramas de este árbol para hacer coronas funerarias para cubrir el ataúd del fallecido. Para esta cultura el espino blanco poseía el poder del equilibrio y era el símbolo de los opuestos.

Aquí podéis leer más sobre “Medium”.

Maka

 

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“MUERTE EN EL BOSQUE DE COVIN”, Gerald Brenan

La paz de los árboles
caerá sobre ti;
alargados brazos esplendentes
en brillante luz de luna serán tuyos para siempre.
Y todos los racimos de flores y estrellas
te esperarán en el palacio eterno;
y por los pasillos sin fin la luz de la luna
vendrá a ti como mujeres extrañas en un sueño.
¿No goteará inmóvil el rocío de los árboles fulgentes?
¿No soplará el viento en la colina?
¿No he de yacer allí frío e inmóvil?

Abril de 1916

Edward Fitzgerald Brenan (Malta, 7 de abril de 1894 – Alhaurín el Grande, Málaga, 19 de enero de 1987), escritor e hispanista británico miembro del Círculo de Bloomsbury. Escribió unos cincuenta libros de viajes (la mayoría), poesía, diarios, una autobiografía.
Vivió varios años en La Alpujarra de Granada (siendo nombrado hijo adoptivo de Ugíjar el 11 de octubre de 1983) y luego se trasladó con su mujer a Málaga.
Su esposa, la poetisa Gamel Woolsey, muere el 18 de enero de 1968 y él muere el 19 de enero de 1987 a la edad de 92 años. Lega su cuerpo a la ciencia y es depositado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Málaga. En 2001 incineran su cuerpo y es sepultado, junto a su mujer, en el Cementerio Inglés de Málaga.

Maka

“HABLANDO”, Pablo del Águila

Hablando en torno a no sé qué palabras,
a preguntas sin tiempo a pedazos, a marchar porque sí,
porque no quiero y quieres sin embargo.
Preguntando si el cielo y si la tierra
y no sé qué de un mundo que crearon para la muerte nuestra.
Así pasan mis días
y mis noches.
Pronunciando palabras sin sentido —hombre, vivir, naciendo—.
Recordando que tengo entre las manos aire
y que no puedo ser aire yo mismo.
¡Ay mis noches!
Nocturnas noches mías en silencio. Desvelado ante un libro
y una estufa manchada.
Sin pensar en mañana, que es viernes,
ni en ayer, que era viernes. Me siento ante la mesa
y recuerdo otros tiempos en que todo era nuevo
y encontrar a otras gentes para hablar de lo mismo
que si el hombre, que el mundo…

Hablando de nostalgias y deberes
y de estar harto y de querer venirme
a mi rincón más triste
para soñar en los ecos dormidos de alguna voz sin nombre.
Creyéndome en las noches
que mi ventana es mía y conversar con ella
y con el viento oscuro.
¡Ay mis noches que pasan!
Si fuera siempre noche y la vida se fuese…,
pienso a veces, para volver más tarde a hablar de que si el hombre,
o el mundo, o algunas otras cosas, no son como debieran.

Poema extraído de “Poesía reunida (1964-1968)”, Granada: Editorial Silene, 1989.

Pablo del Águila Martínez (2 de Diciembre de 1946 – 23 de Diciembre de 1968), poeta y filósofo granadino. Su obra poética destaca por su profunda angustia existencial.

Maka

“PARTIRÉ”, Pablo del Águila

 

Partiré de noche,
cuando nadie sospeche mi partida,
cuando por llanos y montes pueda perderme.
No habrá adiós que me cubra.
Me iré como he venido,
sin que nadie me espere ni desee.
Nadie verá mi llanto.
Pensarán que un arcángel
me tocó con su espada.
Pensarán que he muerto
destrozando mis ojos contra el barro,
contra la tierra frágil que me cubre.
Al día siguiente estaré lejos,
donde otro nombre me espere y me consuma.
Será de noche, sí, será de noche.
No notarán que falto,
ni cubrirán de flores mi vacío.
Y partiré de nuevo de otro sitio.
En mi ausencia estará
presencia sempiterna de mi huida.
Como loco me iré, como demente saltaré
las barreras que me ataron algún día.
Una vez fuera, sólo la muerte
vivirá en mi cabeza.
Sin esperanzas parto,
sin esperanzas vengo ya de vuelta.
Mi adiós lo daré al viento;
al viento irá mi sola despedida.
Me iré de noche, sí me iré de noche;
mientras los otros gritan desesperadamente
y me expulsan con risas de su pista.
Partiré para siempre en mi regreso.
Me iré y será de noche.
Sí, será de noche.

Poema extraído de “Poesía reunida (1964-1968)”, Granada: Editorial Silene, 1989.

Pablo del Águila Martínez (2 de Diciembre de 1946 – 23 de Diciembre de 1968), poeta y filósofo granadino. Su obra poética destaca por su profunda angustia existencial.

Maka

“EL VALLE PERDIDO” (frag.), Algernon Blackwood

<< Aceleró un poco el paso. El viento fresco que le había azotado la cara al principio de la tarde en las alturas seguía ahora con él, cuesta abajo, incitándole a seguir con deliberada urgencia, como si le empujase por detrás un millar de manos suaves. Y había espíritus en el viento, ese día. Oía sus voces; y distinguía allá abajo, por el movimiento de las copas de los árboles, cómo culebreaban pendiente arriba hacia él, a través de millas de bosque. (…) Algo que era ajeno a la vida, extraño, al menos, a la vida normal que había conocido hasta aquí, comenzaba a invadir solapadamente su alma agobiada…>>

 

Algernon Blackwood (1869-1951), escritor, periodista y narrador de radio inglés. Sus obras están consideradas como grandes obras maestras de la literatura de terror. Fue un prolífico autor de relatos fantásticos y cuentos de fantasmas.

Amante apasionado de la Naturaleza y entusiasta ocultista miembro de la Golden Dawn (junto a Aleister Crowley, Arthur Machen, William Butler Yeats, Bram Stoker, entre otros), ejerció gran influencia en H.P. Lovecraft iniciando éste su famoso relato “La llamada de Cthulhu” con la siguiente cita:
“Resulta concebible pensar en la supervivencia de tales poderes y criaturas […] una supervivencia de una época inmensamente remota en la que […] la consciencia estaba manifestada. quizá, en formas y figuras que desaparecieron hace mucho ante el avance de la humanidad […] formas de las que sólo la poesía y la leyenda captaron un fugaz recuerdo llamándolas dioses, monstruos, y criaturas míticas de todo tipo y especie…” -Algernon Blackwood

Falleció de una trombosis cerebral por arteriosclerosis.

Maka

“A MI HIJO”, Miguel Hernández

Miguel Hernández (30 de octubre de 1910- 28 de marzo de 1942) fue poeta y dramaturgo, uno de los escritores más importantes de la literatura española del siglo XX.

“A mi hijo” está dedicado a su primogénito, Manuel Ramón, que murió a los diez meses de edad, el 9 de octubre de 1938. La primera frase del poema parece presagiar lo que ocurriría con su propia muerte (no pudieron cerrarle los ojos al fallecer) que inspiraría “Elegía en la muerte de Miguel Hernández”, escrita por su gran amigo y gran poeta Vicente Aleixandre (1898-1984). Sobre la profunda amistad de ambos poetas, Editorial Espasa publicó en 2015 “De Nobel a novel. Epistolario inédito de Vicente Aleixandre a Miguel Hernández y Josefina Manresa”.

El sublime poema sobrecoge por su profunda tristeza y te quiebra por dentro.
Es el siguiente:

Te has negado a cerrar los ojos, muerto mío,
abiertos ante el cielo como dos golondrinas:
su color coronado de junios, ya es rocío
alejándose a ciertas regiones matutinas.

Hoy, que es un día como bajo la tierra, oscuro,
como bajo la tierra, lluvioso, despoblado,
con la humedad sin sol de mi cuerpo futuro,
como bajo la tierra quiero haberte enterrado.

Desde que tú eres muerto no alientan las mañanas,
al fuego arrebatadas de tus ojos solares:
precipitado octubre contra nuestras ventanas,
diste paso al otoño y anocheció los mares.

Te ha devorado el sol, rival único y hondo
y la remota sombra que te lanzó encendido;
te empuja luz abajo llevándote hasta el fondo,
tragándote; y es como si no hubieras nacido.

Diez meses en la luz, redondeando el cielo,
sol muerto, anochecido, sepultado, eclipsado.
Sin pasar por el día se marchitó tu pelo;
atardeció tu carne con el alba en un lado.

El pájaro pregunta por ti, cuerpo al oriente,
carne naciente al alba y al júbilo precisa;
niño que sólo supo reir, tan largamente,
que sólo ciertas flores mueren con tu sonrisa.

Ausente, ausente, ausente como la golondrina,
ave estival que esquiva vivir al pie del hielo:
golondrina que a poco de abrir la pluma fina,
naufraga en las tijeras enemigas del vuelo.

Flor que no fue capaz de endurecer los dientes,
de llegar al más leve signo de la fiereza.
Vida como una hoja de labios incipientes,
hoja que se desliza cuando a sonar empieza.

Los consejos del mar de nada te han valido…
Vengo de dar a un tierno sol una puñalada,
de enterrar un pedazo de pan en el olvido,
de echar sobre unos ojos un puñado de nada.

Verde, rojo, moreno: verde, azul y dorado;
los latentes colores de la vida, los huertos,
el centro de las flores a tus pies destinado,
de oscuros negros tristes, de graves blancos yertos.

Mujer arrinconada: mira que ya es de día.
(¡Ay, ojos sin poniente por siempre en la alborada!)
Pero en tu vientre, pero en tus ojos, mujer mía,
la noche continúa cayendo desolada.

Maka