“A MI HIJO”, Miguel Hernández

Miguel Hernández (30 de octubre de 1910- 28 de marzo de 1942) fue poeta y dramaturgo, uno de los escritores más importantes de la literatura española del siglo XX.

“A mi hijo” está dedicado a su primogénito, Manuel Ramón, que murió a los diez meses de edad, el 9 de octubre de 1938. La primera frase del poema parece presagiar lo que ocurriría con su propia muerte (no pudieron cerrarle los ojos al fallecer) que inspiraría “Elegía en la muerte de Miguel Hernández”, escrita por su gran amigo y gran poeta Vicente Aleixandre (1898-1984). Sobre la profunda amistad de ambos poetas, Editorial Espasa publicó en 2015 “De Nobel a novel. Epistolario inédito de Vicente Aleixandre a Miguel Hernández y Josefina Manresa”.

El sublime poema sobrecoge por su profunda tristeza y te quiebra por dentro.
Es el siguiente:

Te has negado a cerrar los ojos, muerto mío,
abiertos ante el cielo como dos golondrinas:
su color coronado de junios, ya es rocío
alejándose a ciertas regiones matutinas.

Hoy, que es un día como bajo la tierra, oscuro,
como bajo la tierra, lluvioso, despoblado,
con la humedad sin sol de mi cuerpo futuro,
como bajo la tierra quiero haberte enterrado.

Desde que tú eres muerto no alientan las mañanas,
al fuego arrebatadas de tus ojos solares:
precipitado octubre contra nuestras ventanas,
diste paso al otoño y anocheció los mares.

Te ha devorado el sol, rival único y hondo
y la remota sombra que te lanzó encendido;
te empuja luz abajo llevándote hasta el fondo,
tragándote; y es como si no hubieras nacido.

Diez meses en la luz, redondeando el cielo,
sol muerto, anochecido, sepultado, eclipsado.
Sin pasar por el día se marchitó tu pelo;
atardeció tu carne con el alba en un lado.

El pájaro pregunta por ti, cuerpo al oriente,
carne naciente al alba y al júbilo precisa;
niño que sólo supo reir, tan largamente,
que sólo ciertas flores mueren con tu sonrisa.

Ausente, ausente, ausente como la golondrina,
ave estival que esquiva vivir al pie del hielo:
golondrina que a poco de abrir la pluma fina,
naufraga en las tijeras enemigas del vuelo.

Flor que no fue capaz de endurecer los dientes,
de llegar al más leve signo de la fiereza.
Vida como una hoja de labios incipientes,
hoja que se desliza cuando a sonar empieza.

Los consejos del mar de nada te han valido…
Vengo de dar a un tierno sol una puñalada,
de enterrar un pedazo de pan en el olvido,
de echar sobre unos ojos un puñado de nada.

Verde, rojo, moreno: verde, azul y dorado;
los latentes colores de la vida, los huertos,
el centro de las flores a tus pies destinado,
de oscuros negros tristes, de graves blancos yertos.

Mujer arrinconada: mira que ya es de día.
(¡Ay, ojos sin poniente por siempre en la alborada!)
Pero en tu vientre, pero en tus ojos, mujer mía,
la noche continúa cayendo desolada.

Maka

Mark Ryden, “Cámara de las maravillas”

El 6 de Enero, Día de Reyes, tuve la suerte de visitar en familia la retrospectiva (por primera vez en Europa) que el CAC de Málaga le dedicó al artista Mark Ryden (Oregón, EEUU, 1963), padre del Surrealismo Pop, del 16 de diciembre de 2016 al 5 de marzo de 2017.

La muestra titulada “Cámara de las maravillas”, comisariada por Fernando Francés, abarcó diferentes lienzos de pequeño y gran formato, dibujos, dioramas y varias esculturas.

Algunas fotografías de la muestra:

 

Maka

Exposición Colectiva “Edición Limitada”

Antes de nada, mis mejores deseos para todxs en este recién estrenado 2017.
¡Gracias por vuestras visitas y vuestro interés en el blog!

El año no podía empezar para mí de mejor manera y es que he visto dos magníficas exposiciones en la primera quincena de Enero: la (¡impresionante!) retrospectiva de Mark Ryden en el CAC de Málaga (próximo post), inmejorable regalo del día de Reyes, y la que da título a esta primera entrada del año.

Tuve la suerte de estar presente en la inauguración oficial en el Centro de Arte Joven Rey Chico, enclavado en uno de los lugares más bellos de la ciudad de Granada.

La muestra, hasta el 31 de Enero, está formada por obras de los alumnos del Ciclo Superior de Grabado y Estampación de la Escuela de Arte Granada (antigua Escuela de Artes y Oficios). Viendo la calidad de la muestra y la pasión con la que hablan los artistas de sus obras y de su oficio no dudo en que este es sólo el principio de un largo camino de éxitos.

Exposición "Edición Limitada"

Exposición "Edición Limitada"

Exposición "Edición Limitada"

Exposición "Edición Limitada"

Exposición "Edición Limitada"

Exposición "Edición Limitada"

Exposición "Edición Limitada"

Exposición "Edición Limitada"

Exposición "Edición Limitada"

 

“LES LETANIES DE SATAN”/”LETANÍAS DE SATÁN”, Charles Baudelaire

Stigma Diabøli

Stigma Diabøli

Ô toi, le plus savant et le plus beau des Anges,
Dieu trahi par le sort et privé de louanges,

Ô Satan, prends pitié de ma longue misère!

Ô Prince de l’exil, à qui l’on a fait tort
Et qui, vaincu, toujours te redresses plus fort,

Ô Satan, prends pitié de ma longue misère!

Toi qui sais tout, grand roi des choses souterraines,
Guérisseur familier des angoisses humaines,

Ô Satan, prends pitié de ma longue misère!

Toi qui, même aux lépreux, aux parias maudits,
Enseignes par l’amour le goût du Paradis,

Ô Satan, prends pitié de ma longue misère!

Ô toi qui de la Mort, ta vieille et forte amante,
Engendras l’Espérance, — une folle charmante!

Ô Satan, prends pitié de ma longue misère!

Toi qui fais au proscrit ce regard calme et haut
Qui damne tout un peuple autour d’un échafaud.

Ô Satan, prends pitié de ma longue misère!

Toi qui sais en quels coins des terres envieuses
Le Dieu jaloux cacha les pierres précieuses,

Ô Satan, prends pitié de ma longue misère!

Toi dont l’oeil clair connaît les profonds arsenaux
Où dort enseveli le peuple des métaux,

Ô Satan, prends pitié de ma longue misère!

Toi dont la large main cache les précipices
Au somnambule errant au bord des édifices,

Ô Satan, prends pitié de ma longue misère!

Toi qui, magiquement, assouplis les vieux os
De l’ivrogne attardé foulé par les chevaux,

Ô Satan, prends pitié de ma longue misère!

Toi qui, pour consoler l’homme frêle qui souffre,
Nous appris à mêler le salpêtre et le soufre,

Ô Satan, prends pitié de ma longue misère!

Toi qui poses ta marque, ô complice subtil,
Sur le front du Crésus impitoyable et vil,

Ô Satan, prends pitié de ma longue misère!

Toi qui mets dans les yeux et dans le coeur des filles
Le culte de la plaie et l’amour des guenilles,

Ô Satan, prends pitié de ma longue misère!

Bâton des exilés, lampe des inventeurs,
Confesseur des pendus et des conspirateurs,

Ô Satan, prends pitié de ma longue misère!

Père adoptif de ceux qu’en sa noire colère
Du paradis terrestre a chassés Dieu le Père,

Ô Satan, prends pitié de ma longue misère!

                 Prière

Gloire et louange à toi, Satan, dans les hauteurs
Du Ciel, où tu régnas, et dans les profondeurs
De l’Enfer, où, vaincu, tu rêves en silence!
Fais que mon âme un jour, sous l’Arbre de Science,
Près de toi se repose, à l’heure où sur ton front
Comme un Temple nouveau ses rameaux s’épandront!

– – – – – – –

Oh tú, el ángel más sabio y bello de los Ángeles,
Dios ajeno a la suerte y privado de alabanzas,

¡Oh, Satán, apiádate de mi enorme miseria!

Oh, Príncipe del exilio, a quien trataron injustamente
y que, vencido, aún te alzas más fuerte,

¡Oh, Satán, apiádate de mi enorme miseria!

Tú que todo lo sabes, gran rey de las cosas subterráneas,
curandero familiar de las angustias humanas,

¡Oh, Satán, apiádate de mi enorme miseria!

Tú que, incluso a los leprosos y a los parias malditos,
enseñas mediante el amor el sabor del Paraíso,

¡Oh, Satán, apiádate de mi enorme miseria!

Oh tú, que de la muerte, tu vieja y poderosa amante,
engendras la Esperanza- ¡una loca encantadora!

¡Oh, Satán, apiádate de mi enorme miseria!

Tú que das al marginado esa mirada calmada y elevado
quien condena a todo un pueblo alrededor de un cadalso,

¡Oh, Satán, apiádate de mi enorme miseria!

Tú, que sabes en qué rincones de las tierras envidiosas
el Dios celoso escondió las piedras preciosas,

¡Oh, Satán, apiádate de mi enorme miseria!

Tú, cuya mirada clara conoce los profundos arsenales
donde duerme amortajado el pueblo de los metales,

¡Oh, Satán, apiádate de mi enorme miseria!

Tú, cuya extendida mano oculta los precipicios
al sonámbulo que vaga al borde de los edificios,

¡Oh, Satán, apiádate de mi enorme miseria!

Tú que, mágicamente, ablandas los viejos huesos
del borracho rezagado atropellado por los caballos,

¡Oh, Satán, apiádate de mi enorme miseria!

Tú que, para consolar al hombre frágil que sufre,
nos enseñas a mezclar el salitre y el azufre,

¡Oh, Satán, apiádate de mi enorme miseria!

Tú que pones tu marca, oh cómplice sutil,
en la frente del Creso despiadada y vil,

¡Oh, Satán, apiádate de mi enorme miseria!

Tú que pones en los ojos y los corazones de las niñas
el culto a la herida y el amor a los harapos,

¡Oh, Satán, apiádate de mi enorme miseria!

Báculo de exiliados, lámpara de inventores,
confidente de ahorcados y de conspiradores.

¡Oh, Satán, apiádate de mi enorme miseria!

Padre adoptivo de aquellos a quienes en su negra cólera,
del paraíso terrenal expulsó Dios Padre,

¡Oh, Satán, apiádate de mi enorme miseria!

                 Oración

¡Gloria y alabanza a ti, Satán, en las alturas
del Cielo, donde reinas, y en las profundidades
del Infierno donde, vencido, sueñas en silencio!
¡Haz que mi alma un día, bajo el Árbol de la Ciencia,
cerca de ti descanse, a la hora en que sobre tu frente
al igual que en un templo nuevo sus ramas se expandan!

 

Poema publicado en la antología “Les fleurs du mal” (“Las flores del mal”) en 1857.

Traducción propia.

Maka

“CUANDO YO ERA NIÑO”, Friedrich Hölderlin*

Da ich ein Knabe war,
Rettet’ ein Gott mich oft
Vom Geschrei und der Rute der Menschen,
Da spielt’ ich sicher und gut
Mit den Blumen des Hains,
Und die Lüftchen des Himmels
Spielten mit mir.

Und wie du das Herz
Der Pflanzen erfreust,
Wenn sie entgegen dir
Die zarten Arme strecken,

So hast du mein Herz erfreut
Vater Helios! und, wie Endymion,
War ich dein Liebling,
Heilige Luna!

O all ihr treuen
Freundlichen Götter!
Dass ihr wüsstet,
Wie euch meine Seele geliebt!

Zwar damals rief ich noch nicht
Euch mit Namen, auch ihr
Nanntet mich nie, wie die Menschen sich nennen
Als kennten sie sich.

Doch kannt’ ich euch besser,
Als ich je die Menschen gekannt,
Ich verstand die Stille des Äthers,
Der Menschen Worte verstand ich nie.

Mich erzog der Wohllaut
Des säuselnden Hains
Und lieben lernt’ ich
Unter den Blumen.
Im Arme der Götter wuchs ich groß.

D'un altre temps

Cuando yo era niño,
a menudo un dios me salvaba
del griterío y del castigo de los hombres.
Yo jugaba entonces, tranquilo y sin temor,
con las flores del prado
y las brisas del cielo
jugueteaban conmigo.

Y así como tú regocijas
el corazón de las plantas
cuando a ti,
extienden sus dulces brazos,

así alegrabas mi corazón
¡Padre Helios! Y, como Endymion,
era tu amado,
sagrada Luna.

Oh, vosotros todos, leales,
amigos dioses,
¡si supiéseis cómo os ha querido mi alma!

En verdad, no os llamaba entonces
con vuestros nombres, y vosotros
nunca me nombrabais, como hacen los hombres entre ellos,
como si se conocieran de siempre.

Sin embargo, os conocía mejor
de lo que nunca he conocido a los hombres.
Llegué a comprender el silencio del Éter,
pero nunca comprendí
las palabras de los hombres.

La armonía susurrante
del bosque me educó
y aprendí a amar
entre las flores.
En los brazos de los dioses crecía.

 

*Poeta, novelista y dramaturgo alemán nacido en Lauffen am Neckar, Württemberg, en 1770. En 1802 sufre el primero de sus ataques de esquizofrenia que no le abandonarían hasta su fallecimiento ocurrido en Tübingen en junio de 1843.

“EL ÁRBOL”, de Luis Cernuda*

Plátano de Sombra

Al lado de las aguas está, como leyenda,
En su jardín murado y silencioso,
El árbol bello dos veces centenario,
Las poderosas ramas extendidas,
Cerco de tanta hierba, entrelazando hojas,
Dosel donde una sombra edénica subsiste.

Bajo este cielo nórdico nacido,
Cuya luz es tan breve, e incierta aun siendo breve,
Apenas embeleso estival lo traspasa y exalta
Como a su hermano el plátano del mediodía
Sonoro de cigarras, junto del cual es grato
Dejar morir el tiempo divinamente inútil.

Tras el invierno horrible, cuando sólo la llama
Conforta aquella espera del revivir futuro,
Al pie del árbol brotan lágrimas de la nieve,
Corolas de azafrán, jacintos, asfodelos,
Con pujanza vernal de la tierra, y fielmente
De nueva juventud el árbol se corona.

Son entonces los días, algunos despejados,
Algunos nebulosos, más tibios de este clima,
Sueño septentrional que el sol casi no rompe,
Y hacia el estanque vienen rondas de mozos rubios:
Temblando, tantos cuerpos ligeros, queda el agua;
Vibrando, tantas voces timbradas, queda el aire.

Entre sus mocedades, vida prometedora,
Aunque pronto marchita en usos tristes,
Raro es aquel que siente, a solas algún día
En hora apasionada, la mano sobre el tronco,
La secreta premura de la savia, ascendiendo
Tal si fuera el latido de su propio destino. […]

*Luis Cernuda (Sevilla, 21 de septiembre de 1902 – Ciudad de México, 5 de noviembre de 1963), poeta y crítico literario español, miembro de la Generación del 27.

Compuso este poema en honor a un viejo Plátano de Sombra que contempló en un jardín de la Universidad de Cambridge, donde residió desde Agosto de 1942.

Agua de Luna

 

Agua de Luna

Durante el último Plenilunio, Luna de Duelo, preparé lo que se conoce como Agua de Luna.
Su preparación es muy fácil y consiste en cargar el agua con el poder de la Luna. Aunque yo la preparé con la Luna Llena de Noviembre también se puede preparar con las otras fases lunares, un mes o una estación del año en concreto, en fin, según el uso que queramos darle.
El agua puede ser de mar, de río, de lago, de lluvia o simplemente del grifo. Puesta en un bol de cristal transparente la dejaremos toda la noche expuesta a la Luna. Si ya se conoce el propósito para el que se va a usar el agua, una vez lleno el bol la podemos energetizar con pensamientos, palabras e imágenes mientras la tocamos con nuestra mano haciendo círculos en el sentido de las agujas del reloj.
Por la mañana, recogemos el agua y embotellamos.

He leído distintas maneras de prepararla: hay quien repite el proceso varias noches seguidas, quien reza una oración mientras lo prepara, hacerlo en lunes por ser el día de la semana asociado a la Luna, etc. pero creo que, sin duda, lo más efectivo siempre es lo que nos dicte la intuición y el corazón.

Mi agua de Luna huele a Romero y Jazmín porque añadí unas gotas de aceite esencial de ambos. Podría haber usado otros pero en esta ocasión éstos fueron los elegidos. Y la botella, guardada durante unos años, la decoré especialmente para que guardara este líquido mágico. La piedra que está atada en el cuello de la botella con forma de media luna, la encontré durante un paseo y también la guardaba para usarla en algo especial: me pareció muy apropiada para este fin.

Maka