Fragmento de “LA PEQUEÑA PASIÓN”, de Pilar Pedraza

No recordaba si le costó mucho decidirse a aplicar el filo a la carne, ni si la primera muñeca le dolió -creía que no-, ni si le fue difícil cortarse la segunda. Se lo pregunté porque es un extremo que siempre me ha intrigado en esta clase de suicidios. Sólo sabía que de pronto se encontró en un mundo luminoso, en pendiente hacia el sueño, y que sintió una felicidad increíble, supongo que como la que me produjo a mí la ingestión de un fuerte analgésico que me administraron en el hospital cuando me rompí la pierna, después de que Gabriel hurgara en ella y me pusiera un clavo. Aquella felicidad consistía en una profunda sensación de frescura acompañada de la convicción de que se está solo en el mundo, de que uno es Dios. Dijo que sobrevino la calma, y después nada.

(…) Se admiró de su propio valor: se lo había cortado todo, parecía mentira, venas, tendones, casi hasta el hueso. Y eso que se tenía así mismo por un cobarde. Pero no lo era: << Aquí está la prueba>>, dijo enarbolando ante mí sus muñecas vendadas como si fueran un trofeo.

© 2014. Todos los derechos reservados por Maka. "Fin de la Vie".

© 2014. Todos los derechos reservados por Maka. “Fin de la Vie”.

Nota: la sangre es real (mía).

 

Lo que pueda contaros… JAVIER EGEA

Lo que pueda contaros

es todo lo que sé desde el dolor
y eso nunca se inventa.

Porque llegar aquí fue una larga sentina,
un extraño viaje,
una curva de sangre sobre el río,
mientras todo era un grito
y ya se perfilaba resuelto en latigazos
el crepúsculo.

Las historias se cuentan con los ojos del frío
y algún sabor a sal y paso a paso
-lengua y camino-
porque la sangre se nos va despacio,
sin borbotón apenas,
desmadejadamente por los labios.

Las historias se cuentan una vez y se pierden.

© 2013. Todos los derechos reservados por Maka. "Intentando alcanzar".

© 2013. Todos los derechos reservados por Maka. “Intentando alcanzar”.

 

Javier Egea (Granada 1952-1999), fue un importante poeta español, padre del movimiento poético La otra sentimentalidad junto con Luis García Montero y Álvaro Salvador Jofre.  El jueves 29 de julio de 1999, se quitaba la vida pegándose un tiro en la cabeza con una escopeta de caza.

“Sólo quiero despedirme y pedirte
perdón
porque voy a mancharte seguramente
de sangre,
me voy a pegar ahora mismo
un tiro.”

Maka

“LAS VOCES SILENCIOSAS”, José Asunción Silva

José Asunción Silva (1865 – 1896), poeta colombiano.

¡Oh voces silenciosas de los muertos!
Cuando la hora muda
y vestida  de fúnebres crespones,
desfilar haga ante mis turbios ojos
sus  fantasmas inciertos,
sus pálidas visiones…

¡Oh voces silenciosas  de los muertos!
En la hora que aterra
no me llaméis hacia el pasado  oscuro,
donde el camino de la vida cruza
los valles de la  tierra.

¡Oh voces silenciosas de los muertos!
Llamadme hacia la  altura
donde el camino de los astros corta
la gélida negrura;
hacia la playa donde el alma arriba,
llamadme entonces, voces  silenciosas,
¡hacia arriba!… ¡hacia arriba!…

© 2013. Todos los derechos reservados por Maka. "En la hora muda".

© 2013. Todos los derechos reservados por Maka. “En la hora muda”.

Maka