Recordando a Émile CIORAN

Ha pasado mucho tiempo desde que escribí dos entradas con pensamientos de Cioran y hoy quiero dedicarle una nueva en el aniversario de su muerte .

Son frases y fragmentos de su obra y de su vida para adentrarnos en su visión del mundo, del hombre, de la muerte y el paso del tiempo (por los que sentía una verdadera fascinación/obsesión, como yo), en definitiva, de sus profundas preocupaciones; y de las nuestras.

En una entrevista, de las pocas que concedió, que le realizó el filósofo Gabriel Liceanu en 1983 a este célebre pensador y escritor que vivía solo, pobre y ajeno a su popularidad, habló de que el origen de su pesimismo fue la adolescencia. Respecto a sus insomnios (algunos lo entendemos perfectamente), dijo:

Llegaba a pasar semanas sin pegar ojo. Me di cuenta de que la vida es soportable gracias al sueño; cada mañana, tras una interrupción, comienza una nueva aventura. El insomnio, sin embargo, suprime la inconsciencia, obliga a 24 horas diarias de lucidez. ( … ) La vida sólo es posible si hay olvido.

El pensador políglota (rumano, alemán, inglés, ruso, italiano y español), escribió seis obras en rumano antes de publicar su primera Précis de décomposition (Breviario de podredumbre, 1949), que fue un éxito inmediato con gran repercusión en una sociedad francesa que abrazaba el existencialismo.

A pesar de ser un solitario, vivió en pareja hasta su muerte con su compañera, Simone Boué, a la que conoció superando ya la treintena.

No fue su único amor pues el destino es imprevisible y nos sorprende cuando menos lo esperamos. En el umbral de sus setenta años, conoce a una joven filósofa, Friedgard Thoma, que le envía una carta para expresarle su admiración. Friedgard recibe una carta manuscrita del filósofo escrita en alemán que finaliza con una invitación a un encuentro personal en París. El intercambio epistolar se hará frecuente y durará más de una década. Esta amistad/amor imposible, guardado en secreto durante años, sorprenderá y obsesionará al pensador:

Se puede dudar absolutamente de todo, afirmarse como nihilista y, sin embargo, enamorarse como el mayor idiota.

Su relación no fue sólo epistolar ya que ella le acompañaba en sus devenires, alojándose en un hotel cercano a su departamento.

Cioran rechazó todos los honores que le fueron concedidos. Antes de morir, a los 84 años, lo internaron por demencia pasando por una larga agonía.

Su compañera encontró los cuadernos, publicados posteriormente gracias a ella, que Émile escribió durante años que a pesar de no estar escritos a modo de diario mucho se le asemeja por los detalles anotados de su vida. Simone murió ahogada en el mar Vendée, cerca de su ciudad natal, dos años después de fallecer Cioran. Aunque hubo especulaciones sobre un suicidio, Friedgard asegura que fue algún tipo de accidente, pues habían planeado encontrarse nuevamente en París, pues se hicieron amigas. En 2001, Friedgard publica los textos de las cartas en un libro, Un amor de Cioran. Por nada en el mundo, editado por Weidle Verlag.

Son muchas las obras que le valieron a Cioran la etiqueta de pensador genial: Silogismos de amargura, Desgarradura, La tentación de existir, Del inconveniente de haber nacido o La caída en el tiempo, entre otros. En España será el filósofo Fernando Savater el que se encargue de traducirlo e inocularlo en el pensamiento filosófico español.

El hombre tiene más posibilidades de salvarse a través del infierno que del paraíso.

No son los males violentos los que nos marcan, sino los males sordos, los insistentes, los tolerables, aquellos que forman parte de nuestra rutina y nos minan tan meticulosamente como el Tiempo.

Sólo son fecundos y duraderos los dolores nacidos en el centro de nuestra existencia, que irradian en una existencia y crecen de forma inmanente en la esencia de esa existencia. Hay dolores que tendrían que detener la Historia en el acto. […] Frente a este desconcierto que nos conduce a la desesperanza, nos vemos forzados a aceptar la irracionalidad de la vida sin pensar más. Ni tampoco tiene sentido seguir pensando porque no hay explicación alguna. Todo es tan inexplicable que me duele la inutilidad de las ideas.

El deseo de morir era mi interés excluyente; a él le sacrifiqué todo, hasta la muerte.

El hecho de que la vida no tenga ningún sentido es una razón para vivir, la única en realidad.

Cioran escribió con pasión y sufrimiento. Era un ser eternamente acosado por su tiempo y por su propio espíritu:

Sólo es escribe con pasión, con verdad, cuando se está acorralado. La mente trabaja bajo presión. En condiciones normales, permanece improductiva, se aburre y se aburre.

Requiescat in pace

Maka