Archivos de la categoría ‘Sylvia Plath’

POPPIES IN JULY

Little poppies, little hell flames,
Do you do no harm?

You flicker. I cannot touch you.
I put my hands among the flames. Nothing burns

And it exhausts me to watch you
Flickering like that, wrinkly and clear red, like the skin of a mouth.

A mouth just bloodied.
Little bloody skirts!

There are fumes I cannot touch.
Where are your opiates, your nauseous capsules?

If I could bleed, or sleep! –
If my mouth could marry a hurt like that!

Or your liquors seep to me, in this glass capsule,
Dulling and stilling.

But colorless. Colorless.

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Pequeñas amapolas. Pequeñas llamas del infierno.
¿Acaso no estáis heridas?

Tan vacilantes que no puedo tocarlas.
Puse mis manos sobre sus llamas. Pero no me quemaron.

Y allí me quedé exhausta para vigilarlas.
Vacilante como ellas -arrugada y rojo claro- como la piel de una boca.

Como una boca.
Una boca ensangrentada.

He ahí el vapor que no puedo tocar.
¿Dónde están tus opiáceos y tus nauseabundas píldoras?

¡Si pudiera sangrar o dormir!
Si mi boca pudiera casarse con una herida como la tuya.

O con tus licores escurriéndose dentro de mí, en esta cápsula de vidrio
Ahora apagada y silenciosa.

Pero descolorida. Descolorida.

© 2014. Todos los derechos reservados por Maka. "Amapola".

© 2014. Todos los derechos reservados por Maka. “Amapola”.

Ayer se cumplía un año más de la muerte de Sylvia Plath.

El 11 de febrero de 1963 se despierta a las seis de la mañana en el piso que había alquilado (tras separarse de su marido infiel, el poeta Ted Hughes), donde vivió el poeta y dramaturgo irlandés W.B. Yeats (23 Fitzroy Road, Londres), y le prepara el desayuno a sus hijos, de tres y un año. En una bandeja lleva a la habitación de Frieda y Nick: pan, mantequilla y leche. Vuelve a la cocina cierra la puerta y tapa todos los resquicios con toallas. Mete la cabeza en el horno. Abre el gas. Cuando la encuentran aún está caliente pero ya nada se puede hacer por su vida. Este último intento ha sido el definitivo.

D.E.P.

Maka

Sylvia Plath (1932-1963), escritora estadounidense.

SOY VERTICAL

Pero preferiría ser horizontal.

No soy un árbol con las raíces en la tierra

absorbiendo minerales y amor materno

para que cada Marzo florezcan las hojas,

ni soy la belleza del jardín

de llamativos colores que atrae exclamaciones de admiración

ignorando que pronto perderá sus pétalos.

Comparado conmigo, un árbol es inmortal

y una flor, aunque no tan alta, es más llamativa,

y quiero la longevidad de uno y la valentía de la otra.

Esta noche, bajo la luz infinitesimal de las estrellas,

los árboles y las flores han derramado sus olores frescos.

Camino entre ellos, pero no se dan cuenta.

A veces pienso que cuando estoy durmiéndome debo parecer a ellos

a la perfección, oscurecidos ya los pensamientos.

Para mí es más natural estar tendida.

Es entonces cuando el cielo y yo conversamos con libertad,

y así seré útil cuando al fin me tienda:

entonces los árboles podrán tocarme por una vez,

y las flores tendrán tiempo para mí.

© 2011. Todos los derechos reservados por Maka. "Entre las flores".

© 2011. Todos los derechos reservados por Maka. “Entre las flores”.

Maka