“EL HOMBRE AL QUE AMABAN LOS ÁRBOLES” (frags.), Algernon Blackwood

<< −Y los árboles –prosiguió el otro−; detrás de una gran selva, por ejemplo –señalando el Bosque−, puede que haya una espléndida Entidad que se manifieste a través de los mil árboles individuales… una especie de inmensa vida colectiva, tan minuciosa y delicadamente organizada como la nuestra. Podría fundirse y mezclarse con la nuestra en determinadas condiciones, de manera que llegásemos a entenderla como ser, durante un tiempo al menos. Incluso podría tragarse la vitalidad humana en el inmenso remolino de su vasta vida durmiente. La atracción de una gran selva sobre un hombre puede ser tremenda, y totalmente irresistible. >>

<< (…) La vida de su marido se estaba ligando demasiado a los árboles, a todo cuanto representaban. Los intereses de David eran cada vez más los intereses de ellos, sus pensamientos y sentimientos con los de ellos; y lo mismo sus metas, sus esperanzas, sus deseos, su destino.
¡Su destino! Un terror vago, tremendo arrojó su oscura sombra sobre ella al pensar en esto. Un instinto de su corazón que ella temía más que a la muerte –porque la muerte significaba el dulce tránsito de su alma− iba relacionando cada vez más el pensamiento de él con el de los árboles; concretamente, con el de los árboles de este Bosque. A veces, antes de que pudieses hacerle frente, refutarlo, o acallarlo, descubría el pensamiento de él cruzando fugaz por su cerebro junto con el pensamiento del Bosque mismo, íntimamente unidos y trabados los dos, cada uno parte y complemento del otro, como un solo ser. >>

Blackwood

Maka

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“EL VALLE PERDIDO” (frag.), Algernon Blackwood

<< Aceleró un poco el paso. El viento fresco que le había azotado la cara al principio de la tarde en las alturas seguía ahora con él, cuesta abajo, incitándole a seguir con deliberada urgencia, como si le empujase por detrás un millar de manos suaves. Y había espíritus en el viento, ese día. Oía sus voces; y distinguía allá abajo, por el movimiento de las copas de los árboles, cómo culebreaban pendiente arriba hacia él, a través de millas de bosque. (…) Algo que era ajeno a la vida, extraño, al menos, a la vida normal que había conocido hasta aquí, comenzaba a invadir solapadamente su alma agobiada…>>

 

Algernon Blackwood (1869-1951), escritor, periodista y narrador de radio inglés. Sus obras están consideradas como grandes obras maestras de la literatura de terror. Fue un prolífico autor de relatos fantásticos y cuentos de fantasmas.

Amante apasionado de la Naturaleza y entusiasta ocultista miembro de la Golden Dawn (junto a Aleister Crowley, Arthur Machen, William Butler Yeats, Bram Stoker, entre otros), ejerció gran influencia en H.P. Lovecraft iniciando éste su famoso relato “La llamada de Cthulhu” con la siguiente cita:
“Resulta concebible pensar en la supervivencia de tales poderes y criaturas […] una supervivencia de una época inmensamente remota en la que […] la consciencia estaba manifestada. quizá, en formas y figuras que desaparecieron hace mucho ante el avance de la humanidad […] formas de las que sólo la poesía y la leyenda captaron un fugaz recuerdo llamándolas dioses, monstruos, y criaturas míticas de todo tipo y especie…” -Algernon Blackwood

Falleció de una trombosis cerebral por arteriosclerosis.

Maka

“HALLAZGO DE LA VIDA”, César Vallejo

¡Señores! Hoy es la primera vez que me doy cuenta de la presencia de la vida. ¡Señores! Ruego a ustedes dejarme libre un momento, para saborear esta emoción formidable, espontánea y reciente de la vida, que hoy, por la primera vez, me extasía y me hace dichoso hasta las lágrimas.

Mi gozo viene de lo inédito de mi emoción. Mi exultación viene de que antes no sentí la presencia de la vida. No la he sentido nunca. Miente quien diga que la he sentido. Miente y su mentira me hiere a tal punto que me haría desgraciado. Mi gozo viene de mi fe en este hallazgo personal de la vida, y nadie puede ir contra esta fe. Al que fuera, se le caería la lengua, se le caerían los huesos y correría el peligro de recoger otros, ajenos, para mantenerse de pie ante mis ojos.

Nunca, sino ahora, ha habido vida. Nunca, sino ahora, han pasado gentes. Nunca, sino ahora, ha habido casas y avenidas, aire y horizonte. Si viniese ahora mi amigo Peyriet, les diría que yo no le conozco y que debemos empezar de nuevo. ¿Cuándo, en efecto, le he conocido a mi amigo Peyriet? Hoy sería la primera vez que nos conocemos. Le diría que se vaya y regrese y entre a verme, como si no me conociera, es decir, por la primera vez.

Ahora yo no conozco a nadie ni nada. Me advierto en un país extraño, en el que todo cobra relieve de nacimiento, luz de epifanía inmarcesible. No, señor. No hable usted a ese caballero. Usted no lo conoce y le sorprendería tan inopinada parla. No ponga usted el pie sobre esa piedrecilla: uién sabe no es piedra y vaya usted a dar en el vacío. Sea usted precavido, puesto que estamos en un mundo absolutamente inconocido.

¡Cuán poco tiempo he vivido! Mi nacimiento es tan reciente, que no hay unidad de medida para contar mi edad. ¡Si acabo de nacer! ¡Si aún no he vivido todavía! Señores: soy tan pequeñito, que el día apenas cabe en mí!

Nunca, sino ahora, oí el estruendo de los carros, que cargan piedras para una gran construcción del boulevard Haussmann. Nunca, sino ahora avancé paralelamente a la primavera, diciéndola: «Si la muerte hubiera sido otra…». Nunca, sino ahora, vi la luz áurea del sol sobre las cúpulas de Sacre-Coeur. Nunca, sino ahora, se me acercó un niño y me miró hondamente con su boca. Nunca, sino ahora, supe que existía una puerta, otra puerta y el canto cordial de las distancias.

¡Dejadme! La vida me ha dado ahora en toda mi muerte.

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César Vallejo (16 de Marzo de 1892- 15 de Abril de 1938), poeta y escritor peruano.

Epitafio: “He nevado tanto para que duermas.”

Maka

Interpretación de dibujos

La interpretación de dibujos y la grafología siempre me han parecido muy interesantes. Eran dos temáticas que me inquietaban cuando estudié Psicología en el instituto y, recientemente, he tenido la suerte de conocer a una persona que se dedica a ello y es fascinante.

Rosa Delgado Leyva es Licenciada en Bellas Artes por la especialidad de Imagen y Doctora en la UAB en Comunicación Audiovisual y Publicidad con la tesis “El imaginario del mundo futuro en el cine primitivo y clásico. De lo universal al caso singular: El Prat de Llobregat”. También es autora del libro “La pantalla futurista” (Editorial Cátedra, 2012) y directora del cortometraje “Ay El Chacho…sí que sabe”, un proyecto con Berta Xirinachs Codina, que próximamente será estrenado. Ha realizado multitud de exposiciones como artista visual multidisciplinar y es profesora de Dibujo en Secundaria (Eso y Bachillerato Artístico).
La conocí a través del programa Campus Vita Est, de UniRadio Jaén, dirigido y presentado por Julio Ángel Olivares Merino. Rosa, en su espacio Viajes a la Luna, aporta cada miércoles contenido muy interesante.
La primera vez que me puse en contacto con ella le envié mi dibujo de un árbol para que me lo interpretara, con un resultado tremendamente interesante y acertado. El siguiente dibujo que hice fue el de un beso:

Comparto la magnífica respuesta que me envió:

¿Qué os parece? Interesante, ¿verdad?

Maka