Plantas Mágicas: Lirio De Los Incas, Flor de Amancay

El lirio de los Incas o el lirio del Perú es una de las últimas plantas que han llegado recientemente a mi vida. De las más especiales que he tenido por la cultura a la que pertenece, el lugar del que procede.

Algunas flores tienen significados profundos detrás de sus nombres, pero el término Alstroemeria proviene de El Barón Claus Alstroemer (1736-1794), joven naturalista de nacionalidad sueca que viajó a Sudamérica para investigar la flora de dicha región y que la llevó a Europa a mediados del siglo XVII. Trajo consigo semillas de alstroemerias, que fueron entregadas a Carl Von Linne (1707-1778), médico y catedrático de botánica en la Universidad de Uppsala.
La podemos encontrar en Argentina, Bolivia, Perú, Chile, Brasil, Ecuador, Paraguay.
Es una planta rizomática perenne muy popular. Los tallos verticales tienen hojas lanceoladas deciduas de 10 a 12 cm de largo, de color gris verdoso a verde medio, con un pecíolo rizado.
Las flores, que se encuentran entre el Lirio y la Azucena, florecen todo el verano, y en ocasiones son de dos colores. Tienen forma de embudo con seis pétalos de 4 a 10 cm de largo y se producen en umbelas terminales. Las flores vienen en una amplia variedad de colores, incluyendo tonos de rojo, naranja, morado, verde y blanco, generalmente estampados con pecas, rayas claras y rayas más oscuras.

Esta maravillosa planta, simboliza una amistad duradera y un amor eterno entre la persona que regala la flor y quien la recibe. También se cree que simboliza la buena fortuna, la riqueza y la prosperidad y en ocasiones se presenta como un deseo de buena suerte en los nuevos emprendimientos y proyectos empresariales así como de cambios significativos en la vida de un amigo o de un ser amado. Debido a que las hojas del lirio peruano se retuercen y adoptan la forma de espiral al crecer, cuando la regalas, puede significar un lazo irrompible a lo largo de los giros y vueltas de la vida.
Simboliza: la devoción y el apoyo mutuo entre dos amigos o familiar soportando
las pruebas de la vida cotidiana, construir tu vida personal encontrando nuevos amigos y potenciales conexiones románticas, seguir tus sueños y lograr tus aspiraciones tanto materiales como espirituales.
Las flores rosadas y las rojas muestran tu calidez y afecto hacia un amigo, mientras que las naranjas te mantienen trabajando para lograr tus objetivos. El blanco, el amarillo y el azul expresan tu preocupación por un ser querido que no se siente bien.

La Leyenda de las Astromelias

“Quien da una flor de Amancay está ofrendando su corazón”.

La tribu vuriloche vivía cerca de Ten-Ten Mahuida, que hoy se conoce como Cerro Tronador.
En aquel entonces, el hijo del cacique era un joven llamado Quintral. No había muchacha en la región que no suspirara al mencionar sus actos de valentía, su físico vigoroso, su voz seductora. Pero a Quintral no le interesaban los halagos femeninos. Él amaba a una joven humilde llamada Amancay, aunque estaba convencido de que su padre jamás lo dejaría desposarla. Lo que el joven guerrero no imaginaba, es que Amancay también sentía por él un profundo amor, y no se animaba a decirlo porque pensaba que su pobreza la hacía indigna de un príncipe. Tanto amor inconfesado encontraría pronto una dura prueba.
Sin aviso, se declaró en la tribu una epidemia de fiebre. Quienes caían víctimas de la enfermedad deliraban hasta la muerte, y nadie sabía cómo curarla. Los que permanecían sanos pensaban que se trataba de malos espíritus y comenzaron a alejarse de la aldea.
En pocos días, Quintral también enfermó. El cacique, que velaba junto a su hijo despreciando el peligro del contagio, lo escuchó murmurar, en pleno delirio, un nombre: “Amancay…”
No le llevó mucho averiguar quién era, y saber del amor secreto que sentían el uno por el otro. Decidido a buscar para su hijo cualquier cosa que le devolviera la salud, mandó a sus guerreros a traerla.
Pero Amancay ya no estaba en su casa. Se hallaba trepando penosamente el Ten-Ten Mahuida. La “machi”, la hechicera del pueblo, le había dicho que el único remedio capaz de bajar esa fiebre era una infusión, hecha con una flor amarilla que crecía solitaria en lo alto de la montaña.
Lastimándose manos y rodillas, Amancay alcanzó finalmente la cumbre y vio la flor abierta al sol.
Apenas la arrancó, una sombra enorme cubrió el suelo. Levantó los ojos y vio un gran cóndor, que se posó junto a ella levantando un viento terrible a cada golpe de sus alas. El ave le dijo con voz atronadora que él era el guardián de las cumbres y la acusó de tomar algo que pertenecía a los dioses.
Aterrada, Amancay le contó llorando lo que sucedía abajo, en el valle, donde Quintral agonizaba, y que aquellas flores y jardines eran su única esperanza.
El cóndor le dijo que la cura llegaría a Quintral sólo si ella accedía a entregar su propio corazón. Amancay aceptó, porque no imaginaba un mundo donde Quintral no estuviera, y si tenía que entregar su vida a cambio, no le importaba. Dejó que el cóndor la envolviera en sus alas y le arrancara el corazón con el pico. En un suspiro donde se le iba la vida, Amancay pronunció el nombre de Quintral.
El cóndor tomó el corazón y la flor entre sus garras y se elevó, volando sobre el viento hasta la morada de los dioses. Mientras volaba, la sangre que goteaba no sólo manchó la flor sino que cayó sobre los valles y montañas. El cóndor pidió a los dioses la cura de aquella enfermedad, y que los hombres siempre recordaran el sacrificio de Amancay.
La “machi”, que aguardaba en su choza el regreso de la joven, mirando cada tanto hacia la montaña, supo que algo milagroso había pasado. Porque en un momento, las cumbres y valles se cubrieron de pequeñas flores amarillas moteadas de rojo. En cada gota de sangre de Amancay nacía una pequeña planta, la misma que antes crecía solamente en la cumbre del Ten-Ten.
La hechicera salió al exterior, mirando con ojos asombrados el vuelo de un cóndor gigantesco, allá en lo alto. Y supo que los vuriloches tenían su cura. Por eso, cuando los guerreros llegaron en busca de Amancay, ella les entregó un puñado de las flores como única respuesta, y diciendo: “Aquí está el corazón de Amancay”.

Maka

El origen de San Valentín

Esta festividad cristiana, conocida mundialmente, tiene su verdadero origen en una festividad pagana, “Fiestas Lupercales”, que no tenía nada que ver con el amor sino con el sexo y la fertilidad que los romanos celebraban del 13 al 15 de Febrero, en honor de Lupercus, dios de la fertilidad.

Evandro, hijo de Mercurio y de una ninfa, llevó a los primeros itálicos hacia el monte Palatino donde fundó Palanteo, la ciudad que sería la abuela de Roma. Fue este rey mitológico quien ordenó la instauración de un festival donde se mezclaban las tradiciones antiguas de la caza y la trashumancia (el pastoreo nómada) con los rituales más complejos de las sociedades sedentarias. Sucede que en el hemisferio norte el 15 de febrero marca el final del invierno y el comienzo de la primavera, para los pueblos de la antigüedad se acercaba la época de comenzar a trabajar las tierras para la cosecha. Los rituales propiciatorios de la fertilidad, que bendijeran la tierra, eran de gran importancia para la supervivencia en un mundo donde una sequía o una plaga podían significar la aniquilación.

Los ítalos llegaron a la región de Lacio con sus dioses y también abrazaron el culto a deidades griegas, muy extendidas en el mundo Mediterráneo. Entre estos dioses se encontraba Pan, un fauno (una criatura mitad cabra y mitad hombre) dotado de un gran apetito sexual y que es el responsable de que hoy, según la tradición pagana, sepamos los secretos de la agricultura y el pastoreo. Un Prometeo lascivo, al que los pueblos antiguos del Lacio le devolvían el favor con grandes festividades sexuales y cambiándole el nombre por el de Fauno Luperco. Fue él quien había encontrado a Rómulo y a Remo en una cueva en el monte Palatino. La tradición más antigua afirma que se transformó en la loba que amamantó a los bebés para que no murieran. En su honor se celebraron, desde entonces, las grandiosas Fiestas Lupercales.

Eran seleccionados los jóvenes hijos de la aristocracia que habían cumplido un ritual previo de paso a la madurez que consistía en la supervivencia en las afueras de la ciudad durante semanas viviendo sólo de la caza. A estos jóvenes se les llamaba sodales lupercis (los amigos del lobo) o lupercos nombre que deriva de su comportamiento “salvaje” durante su rito de iniciación. Las Fiestas Lupercales arrancaban con un sacrificio ritual de animales domésticos.

Comenzaban sacrificando a un perro (símbolo de la impureza que moría con el invierno) y a varias cabras (símbolo de la prosperidad primaveral), luego los jóvenes lupercos eran untados en la sangre del perro usando el cuchillo ritual y, posteriormente, lavados con un trozo de lana bañado en leche. En ese momento lanzaban una enorme carcajada que anunciaba el comienzo de la festividad. El cuero de los animales sacrificados era cortado en finas tiras, llamadas fabruas, que los lupercos utilizaban para azotar a los presentes. Toda la fiesta se desarrollaba bebiendo grandes cantidades de vino y comiendo la carne de las cabras sacrificadas.

El acto de ser azotado por los lupercos suponía una purificación de los males del cuerpo y el alma, un despertar del apetito sexual y una mayor fecundidad en las mujeres. Se le llamaba februatio, una palabra que deriva de “pureza” en lengua etrusca. No estaba asociado a martirio alguno sino más bien a una desenfrenada actividad sexual colectiva, propiciatoria de la fertilidad. No por nada cuando los romanos comenzaron a consolidarse como una potencia imperial (que obtenía riquezas y alimentos de otras latitudes) las Fiestas Lupercales comenzaron a ser denunciadas como escandalosas por las propias clases dominantes que siglos atrás las fomentaban. Fueron finalmente prohibidas por el emperador cristiano Teodosio en 345 de nuestra era, que proscribió también todos los cultos paganos instaurando una tradición de intolerancia religiosa que se extiende hasta el día de hoy.

Esta fiesta pagana fue sustituida progresivamente por la conmemoración del martirio y muerte de San Valentín el 14 de febrero del año 270, hoy el Día de los enamorados. Según la leyenda, San Valentín era un sacerdote cristiano, anteriormente médico, que se opuso a ley que prohibía a los soldados casarse. El sacerdote desafió al Emperador Claudio II celebrando en secreto matrimonios para jóvenes enamorados. En consecuencia, el emperador Claudio ordenó encarcelar y matar a Valentín.
Valentín fue martirizado y ejecutado el 14 de febrero del año 270.
En su tumba Julia, la hija de un oficial romano al que había devuelto la vista Valentín, plantó un almendro de flores rosadas. De ahí que el almendro sea símbolo de amor y amistad duraderos.

 

Jabón Mágico “Medium”

Formular este jabón me llevó días de estudio e investigación pues cada elemento que lo compone está estrechamente relacionado con el propósito con el que lo hice: comunicación con los espíritus, apertura de otros planos.

Enciendo unas velas y un incienso de Belladona para preparar los materiales, el ambiente y mi espíritu. A medianoche, con Luna Nueva, comienza el ritual.

El jabón tiene una parte estética (color, diseño, decoración), la parte de aromaterapia (aroma que transporta al bosque, a un camino otoñal de tierra húmeda y flores) y la parte mágica. A continuación, detallo los componentes más destacados y algunas de sus propiedades.

-Almendras (aceite de)
género: masculino; planeta: Mercurio; elemento: Aire
Facilita el trabajo mental y colabora en la apertura de planos superiores. El aceite de almendras era uno de los elementos que las brujas mezclaban con otros ingredientes para elaborar algunos ungüentos.

Coco (aceite de)
género: femenino; planeta: Luna; elemento: Agua
Protección.

Amapola
género: femenino; planeta: Luna; elemento: Agua
Facilita la comunicación con el mundo de los espíritus y los sueños premonitorios.

Canela
género: masculino; planeta: Sol; elemento: Fuego
Espiritualidad, poderes psíquicos y produce vibraciones protectoras.

Cúrcuma
Protector.

-Clavo
género: masculino; planeta:Júpiter; elemento: Fuego
Elimina las fuerzas hostiles y negativas. Produce vibraciones espirituales.

Bardana
Aumenta la percepción y facilita la comunicación con entidades superiores.

Cedro
género: masculino; planeta:Sol; elemento: Fuego
Para llamar a los guías espirituales. Protector potente.

Bolsa de pastor
Desarrolla la videncia y otras aptitudes psíquicas. Buena para estados meditativos.

Gardenia
género: femenino; planeta: Luna; elemento: Agua
Atrae a los buenos espíritus y posee vibraciones espirituales muy elevadas.

Granada
género: masculino; planeta:Mercurio; elemento: Fuego
Su jugo se utiliza como sustituto de la sangre o de la tinta mágica.

Uva
Fruta de Otoño relacionada con lo divino, con lo místico y con la vida.

Espino blanco (tintura de)
Los irlandeses creían que el espino blanco poseía poderes mágicos y curativos. En la religión celta empleaban ramas de este árbol para hacer coronas funerarias para cubrir el ataúd del fallecido. Para esta cultura el espino blanco poseía el poder del equilibrio y era el símbolo de los opuestos.

Aquí podéis leer más sobre “Medium”.

Maka

 

El poder secreto de las plantas II

Algunas de las plantas griálicas que podemos encontrar en el libro del que hablé en la entrada anterior, con información y recetas muy interesantes, son:

∞Ruda (Ruta Graveloens) . La hierba mágica de la buena suerte, que activa la energía de la fe y la transmutación.
Hisopo (Hissopus Officinalis). El hisopo es la vibración del optimismo, la energía positiva y transmutadora que marca el camino de la felicidad.
Rosa (Rosa Gallicica). La rosa es la flor mágica del amor, la belleza y la iniciación.
Pie de León (Alchemilla vulgaris). La planta secreta de los fabricantes de oro.
Muérdago (Viscum Album). El poder mágico de los míticos druidas.
Romero (Rosmarinus officinalis). La planta alquímica del amor eterno, el recuerdo, la alegría y la eterna juventud.
Verbena (Verbena officinalis). La hierba mágica y alquímica de San Antonio.
Melisa o Toronjil (Melissa officinalis). Elixir de vida y bebida iniciática.
Espino blanco (Crataegus Oxyacantha). La energía mágica del amor y la esperanza.
Milenrama o Aquilea (Achillea Hillefolium). La hierba mágica que cicatriza las heridas espirituales.
Artemisa (Artemisia vulgaris). La planta iniciática y oracular de los antiguos cultos telúricos.
(Thea sinensis). Un comodín alquímico para potenciar la cristalización de los deseos.
Laurel (Laurus Nobilis). Planta reveladora de la alquimia griálica presente en el Oráculo de Delfos.
Abedul (Betula). El árbol de la felicidad.
Agrimoria (Agrimoria Eupatoria). La hierba mágica que ahuyenta los miedos.
Albahaca (Ocimun Basilicum). Las brujas emplean su magia para atraer la buena suerte.
Áloe (Aloe Sacotrina). La hierba sagrada que simboliza la búsqueda griálica.
Ajo (Allium Sativum). El bulbo prodigioso.
Brezo (Calluna vulgaris). Posee el poder mágico de conservar la salud y mantener la imagen juvenil de quienes sintonizan con su energía. Activa las facultades mentales.
Licopodio (Lycopodium Clavatum). Conocido como Pie de druida, fue una de las plantas sagradas de los míticos druidas. Neutraliza la vibración de dolor y anular las energías bloqueadas que produce la enfermedad.
Correhuela-Helecho-Ortiga. Poderoso trío para combatir las energías telúricas negativas.

Maka

El poder secreto de las plantas I

<< Las plantas griálicas son la llave que abre las puertas astrales de esa ciencia extraordinaria que poseyeron los iniciados de las más viejas culturas, el regalo de la Madre Tierra que nos permite controlar las energías sutiles de la Naturaleza, revelándonos las secretas leyes que nos rigen.>>

Así empieza el libro “El poder secreto de las plantas” de Carmen Pérez de la Hiz donde encontraremos información sobre las energías alquímicas de las plantas, los secretos alquímicos de la antigua ciencia perdida, las plantas alquímicas para la transmutación del plomo en oro, las plantas griálicas del amor, el poder oculto de otras plantas griálicas y la magia de las plantas.

<<(…) la Naturaleza encierra los secretos de las leyes que rigen la creación y la vida; más, para adentrarse en sus profundos misterios, no basta con estudiarla, hay que saber leer y escuchar su lenguaje oculto, porque la Naturaleza habla y se revela a través de las claves de su geografía sagrada, de la energía de los minerales y de las corrientes telúricas y, muy especialmente, del poder excepcional y arcano que poseen las plantas, ya que no en vano fue la clorofila (…) el medio que permitió la explosión de la vida en nuestro planeta. (…) Las plantas, como enlaces del cosmos con la Tierra, son las grandes transmutadoras de la Naturaleza, debido a esa misteriosa energía que tan incansablemente buscaron los antiguos alquimistas, conocedores de que en ellas se encierra el secreto de la vida (…). Todas las energías no serían más que diferentes manifestaciones de esta grandiosa energía que unifica todo lo creado.>>

<<Las plantas, como catalizadoras de las energías cósmicas, reaccionan especialmente al influjo del Sol, de la Luna y de las corrientes telúricas. (…) La Luna en cuarto creciente aumenta la energía y los principios activos de las plantas; por este motivo los alquimistas aconsejan recogerlas en este período, muy especialmente las plantas griálicas, que son las que almacenan más energía por crecer sobre enclaves de mayor fuerza telúrica, señalando, además, con su presencia, los puntos de máximo poder y las fronteras de los mismos.>>

“EL HOMBRE AL QUE AMABAN LOS ÁRBOLES” (frags.)II, Algernon Blackwood

<< (…) los árboles gritaban en la oscuridad. Había ruidos, también, como de estallidos de grandes velas, de mil a la vez; y de cuando en cuando, estampidos, parecían, más que otra cosa, el batir lejano de enormes tambores. Se pusieron en pie los árboles –toda la hueste sitiadora se puso en pie−, con el rugir de su millón de ramas propagando el mensaje atronador a través de la noche. Era como si hubiesen roto todas las ataduras. Arrastraban sus raíces por el campo y los setos y el tejado. Sacudían sus copas tupidas, bajo las nubes, con salvaje, alborozado movimiento de grandes ramas. Con el tronco vertical, corrían a saltos por el cielo. Había agitación y aventura en el tremendo fragor que producían, y sus gritos eran como el rugido de un mar que ha roto sus compuertas e inunda el mundo… >>

<< Y allá, muy lejos, oyó el bramido del Bosque. La voz de su marido sonaba con él. >>

“EL HOMBRE AL QUE AMABAN LOS ÁRBOLES” (frags.), Algernon Blackwood

<< −Y los árboles –prosiguió el otro−; detrás de una gran selva, por ejemplo –señalando el Bosque−, puede que haya una espléndida Entidad que se manifieste a través de los mil árboles individuales… una especie de inmensa vida colectiva, tan minuciosa y delicadamente organizada como la nuestra. Podría fundirse y mezclarse con la nuestra en determinadas condiciones, de manera que llegásemos a entenderla como ser, durante un tiempo al menos. Incluso podría tragarse la vitalidad humana en el inmenso remolino de su vasta vida durmiente. La atracción de una gran selva sobre un hombre puede ser tremenda, y totalmente irresistible. >>

<< (…) La vida de su marido se estaba ligando demasiado a los árboles, a todo cuanto representaban. Los intereses de David eran cada vez más los intereses de ellos, sus pensamientos y sentimientos con los de ellos; y lo mismo sus metas, sus esperanzas, sus deseos, su destino.
¡Su destino! Un terror vago, tremendo arrojó su oscura sombra sobre ella al pensar en esto. Un instinto de su corazón que ella temía más que a la muerte –porque la muerte significaba el dulce tránsito de su alma− iba relacionando cada vez más el pensamiento de él con el de los árboles; concretamente, con el de los árboles de este Bosque. A veces, antes de que pudieses hacerle frente, refutarlo, o acallarlo, descubría el pensamiento de él cruzando fugaz por su cerebro junto con el pensamiento del Bosque mismo, íntimamente unidos y trabados los dos, cada uno parte y complemento del otro, como un solo ser. >>

Blackwood

Maka

“EL ÁRBOL”, de Luis Cernuda*

Plátano de Sombra

Al lado de las aguas está, como leyenda,
En su jardín murado y silencioso,
El árbol bello dos veces centenario,
Las poderosas ramas extendidas,
Cerco de tanta hierba, entrelazando hojas,
Dosel donde una sombra edénica subsiste.

Bajo este cielo nórdico nacido,
Cuya luz es tan breve, e incierta aun siendo breve,
Apenas embeleso estival lo traspasa y exalta
Como a su hermano el plátano del mediodía
Sonoro de cigarras, junto del cual es grato
Dejar morir el tiempo divinamente inútil.

Tras el invierno horrible, cuando sólo la llama
Conforta aquella espera del revivir futuro,
Al pie del árbol brotan lágrimas de la nieve,
Corolas de azafrán, jacintos, asfodelos,
Con pujanza vernal de la tierra, y fielmente
De nueva juventud el árbol se corona.

Son entonces los días, algunos despejados,
Algunos nebulosos, más tibios de este clima,
Sueño septentrional que el sol casi no rompe,
Y hacia el estanque vienen rondas de mozos rubios:
Temblando, tantos cuerpos ligeros, queda el agua;
Vibrando, tantas voces timbradas, queda el aire.

Entre sus mocedades, vida prometedora,
Aunque pronto marchita en usos tristes,
Raro es aquel que siente, a solas algún día
En hora apasionada, la mano sobre el tronco,
La secreta premura de la savia, ascendiendo
Tal si fuera el latido de su propio destino. […]

*Luis Cernuda (Sevilla, 21 de septiembre de 1902 – Ciudad de México, 5 de noviembre de 1963), poeta y crítico literario español, miembro de la Generación del 27.

Compuso este poema en honor a un viejo Plátano de Sombra que contempló en un jardín de la Universidad de Cambridge, donde residió desde Agosto de 1942.

Plátano de Sombra

El Plátano de Sombra o Plátano de Paseo (Platanus hispanica) es un árbol caducifolio de gran envergadura que puede llegar a crecer hasta los 40 metros de altura. Su tronco es recto y con corteza moteada que cae en forma de placas. Su copa es amplia con hojas grandes y palmeadas de color verde que tienen entre 3 y 5 lóbulos triangulares e irregularmente dentados con largos peciolos. En Otoño las hojas se vuelven doradas y marrones y caen formando un precioso manto en el camino con un olor muy evocador. Los frutos maduran a finales de verano y se disponen en aquenios de 3 ó 4 centímetros de diámetro muy peludos. Florece en primavera y las flores están dispuestas en inflorescencias femeninas y masculinas esféricas largamente pedunculadas, terminales, colgantes.

Este árbol lo podemos encontrar muy frecuentemente en parques, jardines, avenidas de muchos pueblos y ciudades.
Su origen es desconocido y puede tratarse de una hibridación entre Platanus orientalis y Platanus occidentalis o americano producida en España en el siglo XVII, de ahí que a esta especie se le haya denominado hispanica.

El plátano simboliza la sombra protectora que engendra sabiduría.
El más conocido de la historia (Árbol de Hipócrates) es un árbol en cuya sombra Hipócrates (460-377 a.C.), padre de la medicina moderna, enseñaba a sus discípulos y bajo él redactó el juramento ético hipocrático.

Luis Cernuda, poeta sevillano de la Generación del 27, compuso un poema en honor a un viejo plátano que contempló en un jardín de la Universidad de Cambridge, donde residió desde Agosto de 1942.

Propiedades medicinales
Se utilizan las hojas y la corteza interior. Sus principios activos son: quercitina, celulosa, taninos, colorante.
Propiedades astringentes y antiinflamatorias.
La corteza es diurética, emética y laxante.
Se ha empleado para curar catarros, mejora la circulación sanguínea, hemorragias, reumatismo, afecciones pulmonares y lavado de heridas.
Modo de empleo mediante decocción y liparolito.

Aromaterapia
El agua de Plátano de Sombra se recomienda para activar la vitalidad tranquilizando al mismo tiempo el sistema nervioso. Nos reconecta con lo apacible, aporta paz y descanso.

Usos
Ornamental.
Su madera se utiliza en carpintería y en ebanistería. Es muy apreciada para quemar por su duración.

La fotografía que acompaña a este post es un retrato robado que le hice a mi hermana y lo he transferido a lienzo, coloreando algunas zonas con acuarelas y creándole un marco con corteza y hoja seca de Platanus hispanica.
Pinchando la imagen accedes a la sección ‘Experimental’ de mi página web “Encuadres de Ligeia Eterna” donde verás este trabajo y otros publicados hasta el momento.

Maka

Plantas Mágicas: NARDO

El Nardo (Polianthes tuberosa), también conocido como vara de San José, pertenece a la familia del agave, nativa del centro y sur de México, a la que los aztecas llamaron Omixochitl o flor de hueso. Actualmente, el cultivo del nardo se localiza casi exclusivamente en la India, en las riberas del Indo.
Fue importado a Europa en 1594 por Simón de Tovar, médico español y fundador del primer jardín botánico de Sevilla.
Es una espiga de flores blancas o rosadas en forma de racimo que puede alcanzar el metro de altura.
De las raíces se extrae un aceite oloroso que se usa para hacer perfumes, incienso y medicinas.
Su intenso olor resulta embriagador, envolvente y casi narcotizante: una sola vara floral puede perfumar durante semanas un ambiente.
Durante el Renacimiento, era una flor prohibida a las mujeres jóvenes porque se creía que su aroma embriagaba y adolecía las voluntades.
En Aromaterapia es afrodisíaca, estimulante y sensual.

Polianthes tuberosa I

Puedes ver mi serie fotográfica ‘Omixochitl (flor de hueso)’ pinchando la fotografía.

Propicia la armonía y la paz interior. Favorece el equilibrio emocional aliviando el cansancio anímico, las tensiones cotidianas, el estrés, las angustias, las jaquecas y el insomnio. Su aroma, que se vivifica por la noche, proporciona sueños reparadores e induce a la concentración. Esta planta es ideal en trabajos espirituales y para el desarrollo mental.

Maka